• Caracas (Venezuela)

Oscar Shariff Hernández

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El Galipán que nos contempla

Galipán

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En el corazón de la cordillera de la costa, el cual los antiguos pueblos indígenas bautizaron como “Waraira Repano” se encuentra un mágico pueblito conocido como “Galipán”.

Después de haber caminado el “Ávila”, dormido en sus cimas, incluso disfrutar de las atracciones que ofrece el antiguo Hotel Humboldt, llegué a visitar por primera vez hace pocos años el hogar de los galipaneros. No podía creer que tan cerca de la ajetreada ciudad podía existir un pueblo tan simple y noble, rico en vegetación y la vista más apreciada de la ciudad y el mar Caribe en un mismo lugar.

En la actualidad visito con mucha frecuencia Galipán por la amistad que tengo con dos bellas hermanas morochas: Isabella y Constanza Plaza y su mamá Manana González, quienes en cada visita me han mostrado nuevos caminos, paseos, vistas, ríos y quebradas.

Ellas son propietarias de La Plazita de Galipán, una encantadora casa construida con materiales nobles sobre muros de piedra natural de la zona, rodeada de terrazas y jardines sumergidos en la neblina. Por vivir en la montaña entienden mejor que nadie la importancia de conservar la naturaleza, y aplican medidas de ahorro y mantenimiento de los recursos naturales, ya que son fundamentales para vivir en esta comunidad. Siempre encontrarás productos de la zona en todos los servicios y decoraciones que ofrecen.

Igualmente, Galipán está llena de atractivos para sus visitantes, como lo son: el Museo de Las Piedras; el Parque Waraira Repano, adonde se puede llegar en teleférico y conocer lo que fue el antiguo Hotel Humboldt; el propio pueblo de Galipán, para degustar sus ricos sándwiches de pernil, fresas con cremas, entre tantos otros dulces criollos, montar caballo, y es excelente punto de partida o llegada de excursiones en el Ávila.

Hoy en día se ha desarrollado como un destino gastronómico con restaurantes de alta cocina y hermosas casas convertidas en posadas que ofrecen la oportunidad de dormir entre el frío de la montaña con vista al mar. También es famoso por los cultivos de flores: orquídeas, tulipanes, girasoles y lirios, entre tantas otras.

Entre cuentos de nuestra infancia está la historia de “Pacheco”, quien era un floricultor galipanero que vivía en el Ávila y que indicaba la llegada de la época de frío a Caracas; cuando la gente lo reconocía, decía: “Bajó Pacheco”; o la leyenda del doctor Kanoche y sus momias en la finca Buena Vista, actualmente un mausoleo, y los testimonios de gente que ha presenciado contacto con extraterrestres sobre algunos puntos específicos, como Picacho.

Su ubicación privilegiada lo convierte en un lugar especial para celebraciones y matrimonios en la armonía de la naturaleza de nuestra montaña, cerca de la ciudad, pero lejos de sus ruidos y problemas.

Hoy en día podemos sentir y presenciar cómo cada vez más se acercan nuevos visitantes a Galipán; en corto plazo de tiempo se observa el desarrollo y crecimiento de nuevos comercios, restaurantes y pequeños servicios que buscan adaptarse a las nuevas exigencias del mercado. Muchos transportes locales y privados trancan la circulación los fines de semana y los días feriados.

Tenemos que recordar que este pueblo está ubicado en el Parque Nacional Waraira Repano, que es a su vez reservorio de muchas especies de plantas y animales que lo habitan y el cual debemos proteger. Por ello es importante que exista una convivencia armoniosa entre sus visitantes, residentes y el medio ambiente, por un desarrollo sustentable en el tiempo.

Conocer el pueblo de Galipán en la cima del Ávila es una fantasía que muchos caraqueños podemos tener, descubrir sus bondades es un regalo que nos ofrece ser ciudadanos de los alrededores de la cordillera de la costa. 

 

@oscarshariffh

@viajaverde