• Caracas (Venezuela)

Oscar Lucien

Al instante

Oscar Lucien

La lucha continúa

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1. No dispongo de ninguna competencia, habilidad o interés en hacer malabarismos con los resultados del pasado domingo 7 y su comparación con elecciones anteriores que puedan matizar el hecho, objetivo, de la derrota electoral de la causa democrática. Tampoco censuro a quienes logran expiar su dolor mediante operaciones matemáticas que demuestran las fortalezas o el crecimiento de la oposición democrática frente al autoritarismo militarista que se afianza en Venezuela, el cual, ciertamente, tomará oxígeno. Por el contrario, le asigno valor en la medida en que pueda ser útil en estrategias electorales venideras, incluso, como respuesta racional de algunos actores políticos frente a desconsolados seguidores que no aceptan la derrota de Capriles Radonski y cuya primera reacción emocional es la clausura de la opción electoral.

También confiaba en el triunfo de Capriles: por el maravilloso desempeño de su campaña, por su compromiso con los valores democráticos, por su oferta de un país moderno con un compromiso de atención prioritario en la superación de la pobreza. Pero tampoco era inocente frente al duro rival que enfrentaba, al obsceno ventajismo con el que desarrolló su campaña, a las estrategias de miedo y manipulación que condicionaban a muchos electores a expresarse libremente y a la evidente comunicación e identidad que logra el teniente coronel Chávez con vastos sectores populares que viven en un terrible estado de precariedad económica, social, institucional.

La metáfora de David contra Goliat es singularmente ilustrativa y sintética para mostrar las condiciones en que se dan las elecciones en Venezuela. Todo el poder y los recursos del Estado puestos al servicio de una opción electoral con la total y absoluta complicidad del “árbitro electoral”. Violaciones flagrantes de la Constitución, la Ley contra la Corrupción, la Ley de Procesos Electorales, la normativa electoral. El solo empleo abusivo de cadenas presidenciales, la confiscación de los diez minutos diarios que la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión reserva a mensajes institucionales, y el descrédito sistemático del candidato Capriles en toda la programación de la radio-televisión pública marcaban una desigualdad que hacía bastante cuesta arriba la victoria de Capriles. Y bajo esas adversas condiciones se decidió participar.

Frente a las reseñas de los “objetivos acompañantes” internacionales de que Chávez venció en unas elecciones libres, considero oportuno disentir: no hay elecciones libres mientras exista un clima tan grande de intimidación, chantaje y coacción a vastos sectores populares que necesitan del apoyo del Estado. Bajo condiciones absolutamente inaceptables en una democracia con autonomía de los poderes públicos, la candidatura de Capriles resultó derrotada. Por ahora. Pero la lucha continúa.

2. La lucha continúa en la clara percepción de que las elecciones en Venezuela no representan el mero trámite de escoger un presidente para ejercer su mandato sometido a expresas atribuciones consagradas en la Constitución de la república. La contienda electoral es un espacio de lucha irrenunciable para defender y hacer vigente la carta magna que consagra nuestro país como un Estado democrático, que propugna la preeminencia de los derechos humanos y el pluralismo político. Pero no el único. 6.500.000 venezolanos niegan el modelo fotocopia de Cuba que Chávez pretende imponer en Venezuela, modelo que ya fue rechazado en una consulta popular el 2 de diciembre de 2007. Cuando el Presidente electo anuncia que el 10 de enero presentará a la Asamblea Nacional el segundo plan socialista de la nación ratifica su talante altanero y contrario a la Constitución; la palabra socialismo no está en el texto constitucional. El diálogo de Chávez es sumisión: aquí esta mi plan socialista, hagan sus observaciones, que luego yo me encargo de maquillarlo, y en sus conceptos esenciales lo voy a aplicar.

La lucha continúa porque para que exista diálogo deben darse varias condiciones, sobre las cuales no tengo ningunas expectativas favorables. Algunos ejemplos: 1) La AN debe ser un espacio de deliberación verdadero donde se respete el pluralismo consagrado en la Constitución. 2) Los medios del Estado deben dejar de ser órganos de proselitismo del PSUV y asientos del culto a la personalidad de Chávez. 3) Los poderes públicos deben recuperar autonomía e independencia. 4) Elegir un nuevo CNE, en apego a disposiciones constitucionales.

Por todo ello, la lucha continúa. Teníamos un candidato y hoy contamos con un líder.