• Caracas (Venezuela)

Oscar Lucien

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Oscar Lucien

Votar y elegir

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El estudio “Percepciones ciudadanas del sistema electoral” de la Universidad Católica Andrés Bello confirma, con la contundencia de la observación empírica, el secreto a voces del descrédito del Consejo Nacional Electoral. Resultados preocupantes que dan claros indicios de que en Venezuela el derecho al sufragio garantizado en la Constitución está severamente corrompido.

Unas cifras relevantes: (51%) de los venezolanos teme que el voto no sea secreto; 56,2% desconfía del CNE al manifiesta tener “poca” o “nada” de confianza; 3 de cada 5 cuestiona la autonomía o la imparcialidad del organismo electoral (56,4%); 2 de cada 3 venezolanos piensa que la normativa electoral es injusta en materia de representación proporcional; 63% está en desacuerdo con que el CNE haya avalado el uso de las cadenas presidenciales durante las elecciones; y, finalmente, y esto es particularmente grave, para 2 de cada 5 venezolanos, las elecciones se perciben como una extensión del conflicto político y no como mecanismo de solución.

¿Puede alguien desconocer a estas alturas, en circunstancias en que el descalabro del gobierno lo reflejan todos los sondeos de opinión y que el supuesto liderazgo de Maduro, resentido por sus propios aliados, está como se dice en criollo “en pico de zamuro”, que no hay una estrategia del gobierno para desmovilizar a los electores opositores del foco electoral? Mi respuesta, a la luz de los contundentes datos del estudio de la UCAB, es, como sospechaba, afirmativa.

Sin ninguna duda, el gobierno conoce estas cifras y pienso que las toma como una constatación de que su estrategia está funcionando. Es lo que explica que luego de un año y seis meses de mora, acosado por las turbulencias políticas de los primeros meses de 2014, y presionado por actores internacionales, el gobierno se digne a convocar el proceso de renovación de tres de las autoridades cuyos períodos se encuentran vencidos, aunque mantiene en su seno a dos militantes del PSUV cuyo nombramiento ha sido cuestionado ante el TSJ y sobre el cual todavía no hay respuesta.

Asimismo, para el proceso de selección de los candidatos que deben sustituir a Tibisay Lucena, Sandra Oblitas y Vicente Díaz, la mayoría oficialista en el Comité de Postulaciones Electorales aprueba un reglamento que permite decidir por mayoría simple a contracorriente de una tradición y de un imperativo constitucional que recomienda que decisiones de esta naturaleza se tomen con las 2/3 partes de sus integrantes.

¿Cuál es el propósito de esas actuaciones, arbitrarias y abusivas?

En mi opinión, lo que confirma el estudio de la UCAB: pérdida de confianza en el ente electoral, siembra y refuerzo de la desesperanza en los electores que pueden creer que todo está perdido, en fin, predominio de la profecía autocumplida: nada es posible, el gobierno tiene todo el control.

Pero lo más grave no es solo el desconocimiento de la perversa estrategia del gobierno por parte de un volumen considerable de ciudadanos de las clases medias y sectores empobrecidos que en oportunidades anteriores han acompañado a la oposición, hoy sumidos en la desesperanza, sino pareciera que también en similar “inconsciencia” se encuentran relevantes actores políticos de la alternativa democrática que no parecen enfrentar las arbitrariedades del gobierno y no hacen visible una estrategia que genere el entusiasmo y la esperanza de un cambio posible.

Es hora de una acción política unitaria, asertiva, con una hoja de ruta clara que recupere la esperanza en los electores de los sectores democráticos; hora del compromiso cierto de las fuerzas políticas a respaldar el derecho ciudadano no solo de votar sino de elegir.