• Caracas (Venezuela)

Oscar Lucien

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Oscar Lucien

Mosca con el Cesppa

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1. Una amiga me comenta que en días pasados por poco no recibe serias lesiones cuando fue a parar a un mercado Bicentenario, en la diaria rutina de conseguir algún producto de consumo básico. Colocaba, luego de una breve duda, el par de litros de una desconocida marca de leche en el carrito de las compras en el instante que la sorprendió lo que debió ser un anuncio en voz alta pero por la reacción que produjo sonó como un grito de guerra: “Pollo”. Una sola palabra y fue un mar de gente corriendo desesperada hacia el lugar del anuncio y mi amiga no tuvo más remedio que recostarse del estante mientras pasaba la barahúnda y veía desaparecer el carro con sus escuálidas compras.

Con esta breve anécdota como preámbulo inicio mi conversación con el reportero sobre sus interrogantes en relación al Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria, Decreto 458 de Nicolás Maduro, oficialmente en vigencia luego de publicación en Gaceta Oficial N° 40.226, el pasado 7 de octubre. Ciertamente, es tan elevado el agobio cotidiano en que viven los venezolanos procurando conseguir productos y alimentos de la vida diaria, tan grave el drama de la inseguridad, que poca lucidez o interés resta para evaluar la relevancia de la creación de un cuestionable organismo, inconstitucional, que cumplirá tareas claramente antidemocráticas, de censura y criminalización de la opinión. Valdría la pena agregar, le insisto, que si un medio de publicación recogiera la anécdota aquí referida y publicara un titular por ejemplo: “Guerra por el pollo en el Bicentenario”, podría verse en serios problemas con la justicia.

¿Exageración? ¿Paranoia? A las pruebas me remito. La más reciente, lo ocurrido a periodistas y directivos del Diario 2001 por un titular relativo a escasez en suministro de gasolina. Pero hay otros casos previos dignos de recordar. Restricciones al empleo de la palabra “contaminación” del agua en el caso Guarapiche; el juicio penal al diario El Nacional por la foto de la morgue de Caracas; los distintos procedimientos de Conatel contra Globovisión.

2. ¿Por qué un organismo como el Cesppa representa un serio peligro para la ciudadanía? Hay que entender al nuevo organismo, según algunos impuesto a Maduro, dentro de un plan sistemático de acoso a la libertad de expresión y al derecho a la información de los venezolanos y no como una institución aislada de seguridad y defensa de la nación. De hecho, vale considerar dos antecedentes relevantes: en 2008, se intentó aprobar la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia, conocida popularmente como la ley Sapo, rebotada por el propio Chávez, quien reconoció las críticas sobre su estructura y métodos para conseguir la información. Posteriormente se creó el Centro de Estudio Situacional de la Nación (Cesna), que ahora deroga este nuevo Cesppa, con peligrosas atribuciones para determinar qué informaciones son estratégicas y reservadas, con una ilimitada laxitud para determinar que información puede ser considerada como dañina a los intereses de la patria. ¿Una información sobre las peripecias diarias de un ciudadano para sobrevivir en la dura realidad económica y social de la Venezuela actual puede dañar a la patria? Respuesta afirmativa, de acuerdo con la lógica militar del decreto. Grave igualmente las nociones de “enemigo interno y externo”, categorías de guerra, de temibles y tristes resonancias porque estuvieron a la orden del día en las dictaduras militares del Cono Sur y en particular en la dictadura de Pinochet, soporte de masivas detenciones ilegales y desapariciones físicas. 

El ámbito de actuación del Cesppa trasciende la esfera de la seguridad y la defensa propiamente dicho, para indagar en cualquier aspecto o área que se considere de interés nacional.

El Cesppa se puede analizar, en consecuencia, en tres dimensiones. 1) Limitaciones o restricciones a la información, censura; 2), Obstáculos al libre acceso a la información pública; 3) Desprotección a la intimidad personal. Nada parece escapar al apetito voraz del organismo de inteligencia. 

Se violan además varios artículos constitucionales, como el 57, relativo a la libertad de expresión, el cual faculta a los funcionarios públicos para dar a conocer informaciones que puedan ser de interés de la ciudadanía.

Finalmente, está la adscripción o rendición de cuentas de este organismo de inteligencia a una instancia político partidista, para-estatal, conocida como Dirección Político Militar de la Revolución (sic).

El Cesppa es una amenaza no solo a periodistas y a dueños de los medios de comunicación, sino de todo ciudadano que verá perjudicado su derecho a la información y su intimidad. Mosca con el Cesppa.