• Caracas (Venezuela)

Oscar Lucien

Al instante

Manguareo con el nuevo CNE

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1. Como consecuencia de la grave crisis política de los primeros meses de 2014, agravada por la brutal represión del gobierno, el dúo Maduro/Diosdado decidió, por la presión de la calle y, en particular por la intermediación del nuncio apostólico y de los cancilleres de Unasur, activar el proceso de renovación de las autoridades en los poderes públicos y, concretamente, del Consejo Nacional Electoral. La orden del capitán Cabello en abril, de nombrar en la Asamblea Nacional a los seis parlamentarios del partido de gobierno, que junto a los cinco de la bancada democrática integrarían el comité preliminar de postulaciones electorales marcaba el primer paso de un proceso constitucional que ya tenía más de un año de mora. Establece la Constitución que con anterioridad al vencimiento del periodo de los rectores debe iniciarse el proceso para su renovación. Sin embargo, Tibisay Lucena, Sandra Oblitas y Vicente Díaz tienen sus periodos vencidos desde el 28 de abril de 2013 y nada había ocurrido para activar el proceso de su sustitución hasta la intervención de los actores internacionales en el contexto del llamado al diálogo que buscaba una “salida” a la crisis de comienzos de año.

2. Establece la Constitución, en el artículo 295, y lo norma la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE), que la Asamblea Nacional debe constituir un Comité de Postulaciones Electorales que deberá evaluar las credenciales de los candidatos para sustituir a Lucena, Oblitas y Díaz. El Comité de Postulaciones Electorales está integrado por veintiún miembros, once parlamentarios y diez representantes de la sociedad civil. Luego de la designación por el capitán Cabello de los diputados del gobierno se produjo posteriormente la selección de los cinco parlamentarios demócratas y empezó un innecesariamente complicado proceso de selección de los diez miembros de la sociedad civil que una vez designados en la plenaria de la Asamblea Nacional debería iniciar de manera rigurosa y sin delaciones el proceso de selección de los nuevos rectores.

3. La selección de los representantes de la sociedad civil ha sido sistemáticamente obstaculizada por la bancada del gobierno: violación de la obligación de publicar la convocatoria en dos diarios de circulación nacional (originalmente la hicieron en los diarios Vea y Correo del Orinoco), suspensión inconsulta de las reuniones del Comité Preliminar (los once diputados) y, finalmente, lo más grave, el intento de colonizar la representación de la sociedad civil infiltrando compañeritos del partido PSUV como supuestos integrantes de asociaciones civiles.

4. La Asamblea Nacional, que ya estaba en significativa mora con el cumplimiento de su mandato constitucional, regresa de vacaciones y hasta la fecha no ha incorporado en la agenda la designación de los diez representantes de la sociedad civil, aunque luego de un complejo y retrasado proceso de selección ya se han decantado por veinte candidatos para que la plenaria, con las dos terceras partes de los presentes, haga la selección definitiva. ¿Por qué tanto mangüareo para elegir un nuevo CNE como manda la Constitución?

5. Con una elección parlamentaria en ciernes y, sobre todo, luego de la sentencia del TSJ que llueve sobre mojado al fallar que mientras los rectores no sean sustituidos deben permanecer en sus cargos, muchos sospechan que el gobierno podría tener interés en mantener a los actuales rectores quienes, habiendo aparecido en varias oportunidades luciendo el brazalete del 4-F y habiendo permitido todo tipo de ventajismo, generan confianza al oficialismo. Pero al mismo tiempo, las peleas internas por la falta de liderazgo de Maduro y los reacomodos de los grupos que se reparten el botín, quiero decir, el legado del comandante fallecido, podrían tener interés en proceder a los cambios. De hecho, ya han empezado a sonar varios nombres y, en particular, el del periodista Vladimir Villegas que, según se ha filtrado, sería el candidato de Elías Jaua avalado por Maduro.

6. Pienso, finalmente, que en cualquier circunstancia todo este mangüareo con el nombramiento del nuevo CNE es favorable a los intereses del gobierno. Si dejan a los actuales rectores, el gobierno sabe que eso oxigena la abstención en un vasto sector opositor. De igual manera, favorece la abstención si el gobierno se empeña en violar la Constitución y trata de imponer a nuevos rectores rojos rojitos.

La estrategia del oficialismo me parece transparente y pertinente con su pretensión de mantenerse de todas, todas en el poder. Lo que no veo transparente es la posición y estrategia de la alternativa democrática: demasiado silencio ante las dilaciones, atropellos e imposiciones de los rojos y poca beligerancia y firmeza ante la urgencia de un nuevo CNE apegado a la Constitución que abra un camino de esperanza ante el gran anhelo de recuperar la democracia en nuestro país.