• Caracas (Venezuela)

Oscar Lucien

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Oscar Lucien

Si Maduro es pueblo, Chachopo es ciudad

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1. Al estar fuera de la ciudad, totalmente desconectado telefónicamente y de redes sociales, me enteré simultáneamente de la masacre de París y de la detención del llamado “señor de los papagayos” en Caracas, a medida que los mensajes, viejos y nuevos, se sucedían en la pantalla del teléfono. La casual circunstancia de la sucesión física de estos mensajes me condujo directamente a la asociación de los dos eventos, si bien claramente distintos en el nivel de sus daños y de su repercusión, sí de semejante naturaleza conceptual o ideológica. Podría matizar dejando de lado el espinoso tema de la perversidad de las acciones terroristas al concentrarme en el no menos espinoso de la libertad de expresión, pero no puedo descartar que también existe el terrorismo de Estado y señalar, además, que en Venezuela hay fundadas razones para estar alertas ante tan serio peligro.

2. Descontando los brutales asesinatos cuyas reseñas vimos entre lágrimas y solidaridad con las víctimas, es fundamental resaltar la contundente manifestación ciudadana que se expresó en la marcha republicana de París y las concentraciones en otras ciudades galas, calculada en una cifra cercana a los 4 millones de personas. Seguí atentamente la cobertura de la marcha conmovido por esa numerosa presencia de franceses y europeos de distintas procedencias, étnicas o religiosas, nacionalidades, de familias enteras con sus pequeños hijos en un sólido rechazo al terrorismo, pero también, de manera particular, en defensa de la libertad de expresión. Siguiendo la cobertura en directo, era poco probable la manipulación o edición de las entrevistas por lo que me atrevo a afirmar que casi el 100% de ellas coincidía en un criterio generalizado: Nosotros no acudimos a esta marcha republicana para hacer comparsa de políticos, no estamos detrás del cortejo de señores como Hollande o Sarkozy; hemos venido a ratificar nuestro compromiso con los valores republicanos, la libertad y la democracia, en defensa de la libertad de expresión.

3. Muchas lecciones se podrán sacar de lo ocurrido en Francia, la masacre a los periodistas de la redacción de Charlie Hebdo, el asesinato de ciudadanos judíos por el mero hecho de su confesión, y otras víctimas de las acciones terroristas. Pero sin duda alguna, la lección de cómo se expresó la ciudadanía es de fundamental relevancia sin desmerecer del mensaje de la comunidad política nacional e internacional que pudo poner de lado sustanciales diferencias para rechazar los actos y activarse en función de la defensa de la libertad de expresión. Muchos de los que marcharon no eran siquiera lectores de la publicación, muchos podrían tener diferencias con su posición editorial e incluso haber sido “víctimas” de sus irreverentes o desconsiderados tratamientos, pero todos pudieron marchar codo a codo para defender el derecho vital, oxígeno de la democracia, de la libertad de expresión.

4. En Venezuela, el conocido como el “señor de los papagayos” es una figura emblemática de las marchas cívicas de la ciudad capital. Con ingenio y fino humor editorializa en grandes papagayos, de por los menos un metro de altura, problemas relevantes de la actualidad, escasez, ataques a la libertad de expresión, campañas propagandísticas manipuladoras del gobierno como la que se recoge en el título de esta nota: “Si Maduro es pueblo, Chachopo es ciudad”, de gran impacto y visibilidad en las redes sociales. He tenido la fortuna de cruzármelo en muchas manifestaciones ciudadanas y con la fotografía de su papagayo contribuir a la difusión del evento y a fijar una línea de reflexión. Por eso su supuesta detención, confusamente desmentida después, es un motivo de alta preocupación y alarma, agravada por la abusiva e ilegítima pretensión del gobierno de prohibir que se tomen fotografías de los estantes vacíos y de las enormes colas en las afueras de establecimientos comerciales. Algo absolutamente condenable e inaceptable.

5. La Constitución venezolana garantiza dos derechos fundamentales relativos a la libertad de expresión y a la información. El artículo 57 establece claramente que toda persona tiene derecho de expresarse libremente por escrito o por cualquier otro medio de difusión sin que pueda establecerse censura previa. Igualmente el artículo 58, que la comunicación es libre y plural. Las presiones contra “el señor de los papagayos” y las detenciones de personas que toman fotografías con sus celulares son, repito, absolutamente condenables e inaceptables.

Sin libertad de expresión se asfixia la democracia. Y las diferencias no se resuelven asesinado o encarcelando a las personas.

Aprendamos de la lección de Francia.