• Caracas (Venezuela)

Oscar Lucien

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Oscar Lucien

Cerco rojo al máximo

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1. Aunque es rojo intenso, la expresión convencional condiciona a afirmar que se oscurece cada día más el negro panorama del ejercicio de la libertad de expresión y del derecho a la información de los venezolanos.

2015 inicia con la trágica constatación del cierre de la versión impresa del diario Tal Cual a partir del próximo marzo. Tal Cual, con catorce años de existencia, ha constituido una invalorable tribuna para el ejercicio de un periodismo no complaciente que abrió espacio a una nueva generación muy competente en sus perspectivas críticas de tratar la información y en la calidad de su expresión escrita. Desde sus páginas de opinión profesionales de muy distintas disciplinas y enfoques han nutrido el debate nacional. Y, sin duda alguna, su mayor contribución es la labor editorialista de su director Teodoro Petkoff, quien con fina pluma e inteligencia ha abordado los temas más sustanciales y controversiales del acontecer nacional, sirviendo de fuente insoslayable en el debate político, tanto en sus posiciones editoriales como en las crónicas de Simón Boccanegra. El cierre de la edición impresa del diario Tal Cual es un gran golpe para el periodismo independiente, que adicionalmente dejará un gran vacío los días viernes con la ausencia de las finas crónicas de humor de Laureano Márquez.

¿Por qué cierra Tal Cual? El diario es una víctima más de lo que llamo el cerco rojo a la libertad de expresión en Venezuela. La imposibilidad material de la permanencia de este periódico es el resultado de un plan sistemático de acoso, de criminalización y hostigamiento judicial que no solo inhabilita penalmente (sin juicio previo) a su director y los accionistas del cotidiano para el ejercicio pleno de sus labores, sino que apunta, con onerosas multas, a su inviabilidad financiera.

2. La gravedad del cierre compulsivo de Tal Cual se hace más patente porque pone en evidencia una vuelta de tuerca en el cerco rojo a la libertad de expresión y al derecho a la información. El gobierno “bolivarero”, una vez que ha logrado la poda absoluta en el sistema audiovisual, amparado tramposamente en la falsa legalidad de su condición de administrador del espacio radioeléctrico, que le ha permitido el cierre directo de canales de televisión y emisoras de radio, y, más recientemente, la adquisición de otros medios a través opacas operaciones financieras de transferencia de la titularidad accionaria, pasa a dar el zarpazo a los medios de comunicación impresos. El segundo semestre de 2014 marca un golpe de envergadura con los diarios Últimas Noticias y El Universal totalmente alineados con la agenda editorial e informativa del gobierno. Importantes diarios de provincia, entre ellos un diario de valor histórico como El Correo del Caroní y en la capital un diario con la tradición de El Nacional, son víctimas permanentes de otra de las modalidades del cerco como es la discriminación absoluta en la colocación de pautas de propaganda de la gestión oficial, lo cual es violatorio de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión (Nº 13) instituida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Durante todo el año pasado, con su impacto en este 2015, los pocos diarios independientes que van quedando siguen sometidos al yugo y espada de Damocles que significa la adquisición de divisas para comprar el papel que, para colmo de males, ahora es monopolizado por una empresa oficial. El cerco avanza esta semana con el anuncio del capitán presidente de la Asamblea Nacional de una demanda contra el portal digital La Patilla, El Nacional y otros medios, que atenta las fundamentales garantías constitucionales de libertad de expresión y derecho a la información.

3. El cerco rojo, hemos insistido, no solo afecta o es un problema exclusivo de los dueños de medios, directivos o periodistas. No basta el coraje y compromiso de comunicadores y propietarios que aún defienden políticas informativas y editoriales independientes, es fundamental la activación de la voluntad democrática de los usuarios, de consumidores de contenidos de los medios para enfrentar este cerco en las pocas ventanas que nos van quedando para defendernos de  la cúpula cívico militar que de espaldas a la Constitución pretende imponer a los venezolanos un modelo político anacrónico, corrupto e ineficiente que fue rechazado en el referendo popular del 2 de diciembre de 2007.

La Constitución Nacional no solo garantiza la libertad de expresión sino el derecho a la información. Como ciudadanos estamos obligados a defenderlo. Sin información no hay democracia. No al cerco rojo.