• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

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Oscar Hernández Bernalette

Otro vil asesinato

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El asesinato de María Herrera y del diputado Robert Serra, quien era una figura pública, un joven elegido por pobladores de Caracas a la Asamblea Nacional, es una tragedia más para la aturdida y maltratada psiquis de la nación. Son demasiados los jóvenes y las personas que mueren a diario en Venezuela. La mayoría de los ultimados pasan inadvertidos porque apenas alcanzan una mención en las páginas de sucesos de algunos medios de comunicación. Sus familias se quedan con el dolor y la frustración de saber que un sinnúmero de hechos violentos nunca llegarán a juicio y no se castigará a los responsables, ni entenderán la razón de por qué la delincuencia en Venezuela actúa con tanta vileza.

Los familiares de Serra, sus seguidores, los ciudadanos que por él votaron y todo el país tiene derecho de saber la verdad de este abominable asesinato. Por qué nos quitan a otro de nuestros jóvenes, a uno de los diputados más jóvenes, a otro venezolano que, independientemente de sus ideas, también tenía sueños y miraba hacia el futuro con ganas de luchar y de vivir.

El crimen de un diputado, de un dirigente político, no es cualquier evento. Las causas pueden ser de diferentes y múltiples orígenes; por ello, una investigación policial objetiva es la que debe predominar. La verdad, por muy difícil y dura que sea, tiene que prevalecer sobre las pasiones, la politiquería o la polarización. El pueblo chavista tiene derecho de saber por qué y quiénes le asesinaron a uno de sus más jóvenes dirigentes. Los venezolanos tenemos derecho de saber la verdad. Quien o quienes sean los responsables tienen que pagar por tamaña atrocidad. No importa su origen, condición social o lugar en el espectro político.

Una nación no puede vivir en paz mientras le sigan matando a sus hijos, mientras la impunidad prevalezca, mientras los políticos irresponsables jueguen con el alma de los que sufren por sus seres queridos.