• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

Al instante

La verdadera amenaza

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La corrupción es una tragedia para cualquier nación, y es más grave en la medida que los países son pobres. Son millones guardados en la banca internacional para élites corruptas y sus futuras generaciones. En los bolsillos de pocos está la opción de mejores hospitales, escuelas, carreteras y protección del ambiente.

Flagelo difícil de eliminar, pero sí se puede frenar en la medida que las sociedades se educan en valores y principios anticorrupción con instituciones fuertes y mecanismos de control permanentes. En México, por ejemplo, el propio Estado hace un esfuerzo en medir los niveles de corrupción en el país a través del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental midió las experiencias de la población al enfrentar una situación de  corrupción que se genera en la realización de trámites, solicitudes de servicios y otros contactos con servidores públicos. El estudio arrojó que la tasa de incidencia de corrupción por cada 100.000 habitantes fue de 24.724. Esta semana se generó un escándalo que vincula al titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) por el uso personal que dio a un helicóptero de la empresa.

En Venezuela abusos del poder como esos están a la orden del día. Las corruptelas a que están sometidos los ciudadanos son escandalosas. Sin embargo, el papel de los medios y la denuncia es fundamental. Son varios los portales que se usan como herramientas. En México existe www.tramites.cdmx.gob.mx/.

Etico es el nuevo portal electrónico de la Unesco cuyo objetivo es luchar contra la corrupción en los sistemas educativos en el mundo entero. Con   la campaña “Cartas de la Venezuela honesta” de la MUD y con “Dilo Aquí” se puede denunciar la corrupción en tiempo real. El propio Ministerio Público cuenta con la Dirección contra la Corrupción que supervisa la actuación de los fiscales en casos de delitos contra el patrimonio público, bancos, seguros y mercado de capitales.

Esa  lucha contra la corrupción sí es una guerra imperial.