• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

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La regaladera sigue

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Seguir regalando en el exterior dinero de los venezolanos como herramienta de promoción política es tan inmoral como ser corrupto. Los perjudicados son los ciudadanos y especialmente los más pobres. Es un abuso que, en nombre de la solidaridad internacional, en estos tiempos de crisis y de tantas carencias el gobierno de Nicolás Maduro siga con una política de ayuda a zonas deprimidas de países desarrollados como el Bronx en Nueva York o países del Caribe cuyo ingreso per cápita es muchas veces superior al de los venezolanos.

Esa “cooperación” es éticamente irresponsable e irrita profundamente a los venezolanos, que no pueden entender por qué se sigue despilfarrando. La cooperación se brinda en tiempos de abundancia.

Donar 5 millones de dólares a África para combatir el ébola es un despropósito. En primer lugar, si se quiere ser internacionalmente consecuente, pague sus cuotas a los organismos internacionales responsables, como, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud. El gobierno debe preocuparse primero de las necesidades de su país. Quién les vendería la idea de que un aviso en The New York Times tendría algún beneficio tangible ante la opinión pública de Estados Unidos. Si necesitan promocionarse usen los innumerables medios informativos del Estado y emplacen a sus diplomáticos a trabajar en ese sentido. Indigna que malversen el dinero de los venezolanos de esa manera.

Por lo demás, no hay nada más desagradable ante los ojos de la comunidad internacional que esos jefes de Estado de países subdesarrollados que viajan con séquitos, con actitud de nuevos ricos y llenos de guardaespaldas. Los ojos silentes los ven y los desprecian. De ellos se burlan, como bien lo certificaría cualquier funcionario de la burocracia internacional.

Mientras que una parte del mundo quiere salvar a la otra, muchos de los designados por los pueblos abusan de sus dineros y, la mayoría de las veces, sin tener que rendirle cuentas a nadie.

 

@bernalette1