• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

Al instante

No es una crisis

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Lo que pasa en Venezuela en estos tiempos no es una crisis como la mayoría de los analistas la califican, es una tragedia. Es imposible que una nación se pueda infligir tanto daño en tan pocos años. Quince no son sino una pincelada en la historia. El caudal de problemas de la nación y el deterioro económico, social, ético y político son un contrasentido para una de las naciones más ricas del planeta.

Es  injusto responsabilizar exclusivamente al actual inquilino de Miraflores. Su antecesor hubiese padecido las mismas consecuencias del disparatado proyecto que se trató de imponer desde el año 2000. Esta versión melcocha de socialismo que nunca lo ha sido ha destruido la economía, las instituciones, el equilibrio social, y ha producido la peor de las tragedias, una diáspora de venezolanos capacitados que nunca debían haberse ido.

Ese capital humano disperso será lo más difícil de recuperar en el tiempo. Lamentablemente, el pillaje no fue el que decidió dejar el país, sino cientos de miles de compatriotas que necesitamos para reflotar la nación. Cuando Venezuela retome los principios republicanos mucho de lo que hemos perdido volverá a su cauce. La democracia, las instituciones, el respeto por los derechos humanos, la economía y las riquezas.

Si  el actual presidente desde el principio se hubiese quitado la camisa de fuerza que le impuso su idolatrado mentor la situación del país sería  distinta. La salida de esta realidad pasa necesariamente por el uso del concepto fundamental del siglo XXI y que no es otro que la búsqueda de consensos con la gran mayoría del país que es precisamente la oposición, que ha transitado con guáramo y paciencia todo el descalabro y el atropello de esta forma de gobernar que ha impuesto el chavismo.

El repertorio de estrategias que van desde denunciar supuestos golpes de Estado, magnicidios y hasta el uso del comodín del imperio han perdido credibilidad. Solo queda reflexionar y usar el sentido común. Sin la otra parte mayoritaria del país no se puede salir de esta tragedia.