• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

Al instante

El “bachaqueo”

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Con mucha razón muchos se quejan de las extorsiones que produce lo que en Venezuela se ha denominado el “bachaqueo”, que no es otra cosa que comprar productos a precios regulados (subsidiados) para venderlos a mayor precio, o para exportarlos principalmente a Colombia. ¿Qué incentiva esta práctica? Por una parte, la escasez y el diferencial entre las monedas de Venezuela y Colombia o países del Caribe cuando se trata de combustible. Es una  actividad altamente lucrativa para quienes la practican. Ya nos hemos acostumbrado a ver largas colas de personas que tienen como oficio comprar en los supermercados y mercados productos que luego revenden mucho más altos. Elemental, el precio lo definen variables tangibles e intangibles, el esfuerzo es una de ellas. Lo que hacen los “bachaqueros” es aprovechar la escasez y cobrar por su osadía para definir el nuevo precio.Sin embargo, esta  práctica no es sino una reacción natural que imponen las condiciones del mercado, y son especialmente contradictorias en un país que ha decretado durante estos años de “revolución” una guerra al capitalismo. Pero no hay nada más cercano al mercantilismo que el bachaqueo. Tráfico, explotación, expoliación; avaricia; ambición, son sinónimos de la cultura del mercado, y es precisamente lo que miles de venezolanos han decidido, innovar alejados del adoctrinamiento que los visualiza ideológicamente como enemigos de las leyes de la demanda y oferta.Esta crisis lo que demuestra, con todo lo caricaturesco y paradójico que sea esa práctica, es que los instintos de emprendimiento, de avaricia, de deseos de ganar dinero, de surgir y de mejorar están en el epicentro de la mayoría de los venezolanos, independientemente de su condición social o de la coyuntura que viva el país.Los venezolanos parecieran demostrar que quieren practicar la libertad de comercio, no el estatismo ni el socialismo. Así de simple, comprar barato y vender caro. La demanda fija el precio.