• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

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Oscar Hernández Bernalette

Sin Ministerio del Ambiente

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Difícil entender la decisión del gobierno de Venezuela de eliminar el Ministerio del Ambiente. Fuimos el primer país en la región en crear un   órgano público con esa dimensión. La sociedad civil organizada alrededor de la protección ambiental está preocupada por tamaño despropósito, y la comunidad internacional no entiende por qué un país que ha sido una voz crítica en innumerables foros internacionales impone una medida de esta naturaleza. Hasta una funcionaria del gobierno mostró su mano ensangrentada en Copenhague para reclamar la supuesta indiferencia de los países desarrollados ante la tragedia que se avecina si no se asumen las medidas necesarias para detener la paulatina destrucción de la naturaleza por el efecto invernadero.

Hace apenas unas semanas en la Cumbre del Clima, Maduro acusaba al capitalismo como responsable de la contaminación a escala global, mientras obviaba reconocer que tres de sus principales aliados, China, Irán y Rusia, están entre los países más contaminantes del planeta. Venezuela, como país productor de petróleo debería hacer un mayor esfuerzo por presentar un cara ambientalista en la práctica y no solo en el discurso.

Para nadie es un secreto la crisis que la mayoría de nuestros municipios padecen por culpa de la ineficiencia en la recolección de la basura. Tenemos graves problemas de salubridad, contaminación de nuestros ríos, lagos y, como si fuera poco, el Parque Nacional Canaima, patrimonio de la humanidad, es arrasado por la minería ilegal que se ha posesionado toda vez la ineficiencia de las autoridades para combatir la explotación en ese monumento que nos ha brindado la naturaleza.

Qué plan maestro está detrás de una medida tan contradictoria como la de eliminar un ministerio tan importante para el diseño de política públicas ambientales. Su eliminación arriesga nuestro espacio vital y nos debilita ante las demandas de la presión sobre la sustentabilidad del planeta. Difícil de entender cómo se reemplaza la experiencia de 40 años por otra dependencia con el nombre de Viceministerio Ecosocialista.