• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

Al instante

Leopoldo López

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Es un preso de conciencia porque, como lo tipifica Amnistía Internacional, no utilizó la violencia ni propugnó su uso. La sentencia no es un acto de justicia, por no ser equitativa al juzgar. Para Venezuela, inmersa en una gran crisis política, económica y social, esta decisión debilita profundamente los cimientos de la democracia y golpea profundamente a toda la sociedad.

La víctima es un gerente eficiente y joven político que ha sido perseguido y maltratado desde hace muchos años por pensar distinto a un gobierno que se ha empeñado en hacer una política grotesca, de poca civilidad, y que ha agraviado la esencia de la venezolanidad. Recuerdo aquel espectáculo burlesco en el cual el propio López, en un auditorio, era duramente humillado e insultado por el alcalde mayor de turno en lo que se suponía era un encuentro de coordinación pública. Lo incapacitaron para impedir que digiriera la capital con argumentos administrativos, y ante un país atónito por la inmoralidad de la actuación de un gobierno inmerso en la corrupción. La persecución ha sido sin límites y la marcha pacífica del 12 de febrero fue la guinda que necesitaban para enjuiciarlo.
El país la entiende como injusta y vengativa. Pero más allá de la tragedia para sus seguidores, para su familia, esposa, padres e hijos, a quienes les deseamos fuerza y paciencia, es el gobierno el que más se perjudica. Su visión del ejercicio de la política y de lo que los venezolanos aspiran de sus gobernantes está lejos de su actuación.

López es una fuerte huella en el tiempo y en el espacio de las tantas que se han dejado en estos años, y como parte de los sacrificios que muchos venezolanos han hecho para marcar el camino que nos llevará antes que tarde a una nación más próspera, justa y equilibrada, que no le dará cabida a tanta arbitrariedad, ni espacio a políticos que actúan por encima de la ley y la manipulan a su antojo e intereses partidistas. Así  no es el país que quiere la mayoría de los venezolanos.