• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

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Oscar Hernández Bernalette

Exportar qué a Qatar

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No deja de sorprender la propuesta del gobierno de Venezuela de proponer un audaz intercambio comercial con Qatar en los siguientes términos: “Vamos a producir los alimentos que necesita Qatar, que necesita el mundo árabe, donde hay desierto, vamos a producirlo en Venezuela y desarrollamos las fuerzas productivas…”.

Sin duda, una oferta de esta naturaleza suena atractiva, pero a su vez genera sospechas por su poco realismo, y nos obliga a preguntarnos quién asesoró al presidente de Venezuela para generar tamaña expectativa, que a todas luces es totalmente improbable e ingenua.

La agroexportación es una tarea compleja y requiere de muchos años de preparación, de incentivos y de empresas articuladas con los productores, agroexportadores, gremios agrícolas, proveedores, distribuidores, empacadores, transportistas, es decir, con todos los actores vinculados a la cadena de abastecimiento. Lamentablemente, Venezuela es un país que no está en estos tiempos en capacidad de suplir a los devoradores agrícolas del mundo que, por cierto, incluyen, entre otros, a nuestros socios privilegiados, como China y la India.

Es cierto que Qatar es un importador neto de alimentos y con un mercado bien suplido por las grandes comercializadores internacionales. Si la delegación visitó los supermercados del país petrolero se debe haber asombrado del abastecimiento y la calidad de productos ofertados.

Cuando revisamos la descripción de la FAO en cuanto a exportaciones: Total de los productos agrícolas/ Total de bienes (últimos 20 países) observamos que Qatar se encuentra, según la FAO, como el cuarto país con la menor producción agrícola en el mundo, sin embargo, es casualmente Venezuela, el país que aspira a ser el “suplidor del desierto”, el octavo en el ranking mundial. Cuando hacemos un cruce de los 20 productos agrícolas principales de exportación de Venezuela, además de ser en muy poca cantidad, la mayoría no corresponde a los requerimientos del país en referencia.

Por lo visto, nadie se dio a la tarea de evaluar debidamente las cifras antes de hacer tamaña propuesta. Posible sí, pero en otras condiciones y definitivamente con otra visión económica desde el gobierno.