• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

Al instante

Colombia y Estados Unidos

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Durante mi carrera diplomática me correspondió la oportunidad de vivir en varios países, y cada uno de ellos con sus particularidades, dificultades y todos admirados por sus fortalezas, su historia  sus rasgos culturales y porque, además, indistintamente de su ubicación y tamaño, fueron una gran oportunidad para representar a nuestro país. Entre ellos resaltaron dos que considero fundamentales en las relaciones externas de Venezuela y que con las diferencias de su tamaño y peso en la economía global, son claves para el fortalecimiento de la economía y el futuro del país en el contexto regional y mundial. Me refiero a Colombia y Estados Unidos. 
Con estas dos naciones tenemos una interdependencia que va más allá de los simples gustos y giros ideológicos de los gobiernos de turno. Con Colombia compartimos no solo más de 2.000 kilómetros de frontera viva, sino una historia y una relación de hermandad difícil de romper. La simbiosis la fortalecen los millones de seres humanos que han emigrado a uno y a otro país a lo largo de los tiempos y las dificultades.

Estados Unidos es un país potencia con el que a lo largo de los años hemos desarrollado extraordinarios vínculos económicos, políticos, culturales que no enumeraremos en esta oportunidad, pero que el solo hecho de recibir el mayor número de venezolanos fuera de nuestras fronteras y ser un país con una capacidad de asimilación de corrientes migratorias de todas partes del mundo y con una gran capacidad de innovación tecnológica, nos obliga a mantener en el tiempo relaciones de complementariedad y no de conflicto.

Por ello es lamentable ver la insistente actitud de nuestro gobierno de usar a estos países como comodín para distraer la atención de los graves problemas del país. Mantener una relación de írritos permanentes es una falta de consideración con los pueblos mismos que tanto evocan. En esta oportunidad, el cierre de la frontera con Colombia y la retórica de confrontación perdieron su impacto ante el pueblo venezolano. Conocemos el guion que llevará la próxima etapa del discurso, primero evocar el amor a los  pueblos de esos países y después encuentros bilaterales para volver a la paz después de la “campaña admirable”. La mala noticia es que ya la mayoría conoce el formato que lamentablemente genera a su paso tragedia humana y pérdida de oportunidades para Venezuela.