• Caracas (Venezuela)

Oscar Hernández Bernalette

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Canaima

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Valió la pena el tortuoso viaje en una Cesna para cinco pasajeros entre Puerto Ordaz y el aeropuerto de Canaima para llegar a uno de los lugares más bellos de la tierra. Así es, la belleza natural de esa región y espectáculo que nos brinda el salto Ángel le corta el aliento a cualquiera.

Pero el parque nacional no es todo lo que debe ser ni lo que se merecen los pobladores originarios y quienes como emprendedores turísticos han apostado su talento en desarrollar el turismo sostenible, con tan duro golpe como el que reciben por estos tiempos.

Son muchos los problemas que afrontan. Conocí a Antonio Hitcher, pemon, investigador, que lleva en la piel el amor por la cultura de sus ancestros, por la flora y la fauna de su región. Me advirtió sobre la situación crítica de Canaima. Estamos frente a un daño irreversible, recordó los pronósticos de Otto Huber, autoridad en la descripción y clasificación científica de los vegetales, quien ha afirmado que de aquí a 2045 si sigue el auge minero, el impacto en parque nacional en los sectores el occidental y oriental será catastrófico. Este científico dirigió muchas expediciones pioneras a los inaccesibles tepuyes

Aseguran los locales que muchos indígenas se volcaron a las minas por la ausencia de turismo. Añoran los años cuando llegaban cientos de turistas de todas partes del mundo y de Venezuela a disfrutar las bellezas naturales que ofrece la zona.

Las condiciones de vida se han deteriorado. La educación que se enseña ha dejado de lado las tradiciones indígenas y el abandono de las aulas se ha incrementado en los últimos años.

Es una lástima ver y escuchar sobre el deterioro a que están sometidas las comunidades originarias y sobre las dificultades que padecen los establecimientos que con tanto empeño tratan de mantener la posibilidad de un turismo sostenible. Tal como me afirmó Antonio: “Hoy hago un exhorto muy sentido, y con sincero sentimiento ancestral, para que la existencia del Parque Nacional Canaima con sus extraordinarias riquezas biológicas y paisajísticas sea garantizada tal cual, no para una, sino para todas las futuras generaciones sobre la tierra.”