• Caracas (Venezuela)

Orlando Suárez

Al instante

La otra noche

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Conclusiones. Después de algunas semanas en el ojo del huracán, la noche del jueves fue la gran final del certamen Nuestra Belleza Venezuela 2015, en el salón Plaza Real del hotel Eurobuilding. Tres puntos a destacar: primero, el esfuerzo por armar un cartel con cantantes de distintos calibres para atender diferentes grupos etarios (Diveana sorprendió al interpretar “Tus ojos” en vivo, debido a que generalmente prefiere hacer hincapié en sus temas nuevos); segundo, las caras de felicidad de las 24 candidatas, atreviéndose a soñar con una corona que les sería imposible en concursos de más nombre; y tercero, el regreso al escenario de la mítica Carmen Victoria Pérez, sin duda, un acto de magia que evocó una de las dos décadas doradas del Miss Venezuela.

Historia del trapo. La emoción de “la Flaca” fue tal que su respiración se notó bastante afectada cuando descendió por las escaleras, para ser recibida por el actor Josué Villaé. Más tarde, concluido el evento (con camisa de cuadros, jean y Converse), confirmó el hecho y relató cómo fue el trabajo con el diseñador Richard Febles, su nuevo compañero de aventuras, tras haber enviudado de Guy Meliet. La primera conversación entre ambos fue para hablar de los colores: blanco, negro y verde. El motivo de la elección lo mantuvo en secreto hasta que concluyó el compromiso: utilizó esa combinación en 1980, cuando Gilberto Correa le dio la bienvenida al máximo certamen de la belleza nacional y al staff de Venevisión. Una hora, aproximadamente, tardó Febles en completar el boceto que satisfizo la cábala de la animadora.

Sobremesa. Coronada la representante del estado Portuguesa, Abdi Escorcha, a quien en el acto le entregaron las llaves del carro estacionado al final del salón, pocos entendían el motivo por el cual desde La Colina trataron de cercar el nuevo certamen, dado que, siendo una primera edición, tiene muchos puntos que mejorar y la mayoría de las candidatas (unidas por el objetivo de preservar la naturalidad) estaba alejada del patrón de reina sembrado en el imaginario colectivo de los venezolanos.

¡Tuntún! Por cierto, en el lugar estuvo un emisario de TVES, sondeando el interés por comercializar el programa para ser transmitido por televisión. Sin embargo, en el equipo de trabajo del certamen predomina la intención de evitar las controversias innecesarias, en un país enfermo por la politización y la polarización de todos los espacios.