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Fausto Masó

El voto inútil

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Infortunadamente para él, Chávez perderá su voto el próximo martes, dice que seleccionaría a Obama, pero en realidad no conoce ni al actual presidente ni a Bush ni a Clinton. Eso sí, le gusta hacer declaraciones llamativas, decir que votaría por Obama, lo que no le ha molestado ni a Obama ni a Romney.

Chávez peca de ingenuo, supone que la política exterior de Estados Unidos en sus objetivos fundamentales cambia con cada presidente. En realidad, Clinton y Bush siguieron la misma política hacia la Venezuela de Chávez, como también Obama, al pie de la letra. Clinton, Bush y Obama no le paran a Chávez, lo consideran irrelevante, lo suponen condenado al fracaso más tarde o más temprano. No lo han tratado como a un segundo Fidel Castro porque nunca pudo instalar armas nucleares en la isla. Esa política de ignorar a Chávez ha dado resultado a Estados Unidos en América Latina, donde Chávez se ha vuelto un personaje pintoresco pero irrelevante.

Estados Unidos se opone políticamente a Chávez pero nunca invadirá Venezuela, porque no constituye un ejemplo peligroso para el continente. Al contrario, representa una demostración de cómo el socialismo estatista arruina los países.

El futuro de América Latina depende de lo que ocurrirá en México y en Brasil, no de las fantasías de Chávez, ni del Alba. Ecuador sigue utilizando el dólar, Nicaragua no abandonó el tratado comercial con Estados Unidos, y Bolivia es un problema para Brasil, no para Washington.

Sin duda, no se comporta igual Obama que Bush, pero el primero continuó la guerra de Afganistán, y si ganaran los republicanos los objetivos de Estados Unidos no se alterarían. Y eso constituye la fortaleza de ese país, los dos grandes partidos buscan lo mismo por caminos diversos.

Estas elecciones en Estados Unidos marcan el final del predominio político de los electores anglosajones. Obama fue elegido hace cuatro años con el voto masivo de los negros, los latinos y los blancos liberales.

En un futuro inmediato negros y latinos decidirán quién será el presidente de Estados Unidos; las familias de negros y latinos tienen más hijos, y la emigración, legal o ilegal, de los latinos los hace multiplicarse. Esto representará un cambio profundo en Estados Unidos.

Latinos y negros, en contra de lo que piensa Chávez, no necesariamente inclinarán el país hacia la izquierda, porque en ambos grupos los valores conservadores, como el rechazo al aborto, quizás incline sus votos hacia la derecha. No deberíamos sorprendernos de que en un futuro algún candidato republicano a la Presidencia sea de ascendencia latina. Ahora mismo Romney afirmó que si él hubiera sido nieto de mexicanos habría ganado con facilidad la elección.

Los latinos en Estados Unidos provienen mayoritariamente de México; ni siquiera los cubanos controlan ya el voto latino en Miami. Los latinos, con la excepción de los cubanos de La Florida, apoyan al Partido Demócrata; los cubanos exilados desconfían de los demócratas aunque sus hijos piensan más como americanos.

En estas elecciones, como en toda guerra, la verdad ha sido la primera víctima. Los republicanos acaban de poner a circular un falso video que demuestra que Obama nació en Kenia, no en Estados Unidos. Las campañas venezolanas son casi tontas, en comparación con las norteamericanas, en las que es moneda corriente el ataque directo e implacable al adversario.

De todas maneras, Chávez mejor se abstiene el próximo martes.