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Pablo Aure

No son verdaderos jueces

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Triste, pensar en la justicia venezolana cuando sabemos que los jueces ni son autónomos ni mucho menos tienen estabilidad en el ejercicio del cargo; su permanencia dependerá del compromiso político a la hora de decidir.

Como abogado, profesor de derecho,  ex director de la escuela de Derecho y ex decano de la primigenia facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo no puedo sentirme satisfecho por la actual situación. Y menos aún, si hoy padezco las inclemencias de una justicia parcializada que estigmatiza la protesta. Vemos decisiones arbitrarias e injustas porque precisamente no está conformada por hombres y mujeres al servicio de la Constitución, del Derecho y de la justicia, sino de una parcialidad política. Confieso: lo digo con dolor.

Iván Simonovis, Leopoldo López, Enzo Scarano, Daniel Ceballos son ejemplos palpables de lo que denuncio. Es incomprensible como esos funcionarios (jueces y fiscales) cuya finalidad primordial es garantizar los derechos humanos jueguen con la libertad personal de los disidentes. A mí me ocurre exactamente igual, quizá menos agresivo el sistema parcializado de justicia, pero al fin y al cabo tengo limitada mi libertad que debería ser plena porque no he cometido delito alguno; y  eso tanto el juez de mi causa como la fiscal que me imputó lo saben muy bien. Su conciencia estoy seguro no deben estar tranquila, pues en sus tiempos de soledad deben reconocer que lo que han hecho conmigo es injusto y cruel. Olvidan que la política partidista no debe influir en las decisiones judiciales y menos para limitar derechos democráticos, silenciando a quienes consideran adversarios o según ellos: “enemigos” del régimen.

Esto pasará, ojalá que quienes vengan y ocupen cargos gubernamentales no tengan el mismo talante antidemocrático que los que hoy se desempeñan como capitostes del gobierno, pues estoy seguro, que esos jueces y fiscales que hoy se congracian con los gobernantes de turno, mañana probablemente padecerán las mismas injusticias que ellos cometieron. Desde Galileo la tierra se mueve.

Por lo que a mí respecta, quiero que sepan, soy cristiano y por lo tanto a esos funcionarios que se han prestado para utilizar el cargo en una suerte de intentar silenciarme, jamás les guardaré rencor ni mucho menos los odiaré, como docente seguiré procurando su comprensión en un tema tan delicado como lo es la administración de justicia, tienen que comprender cuál es el verdadero rol que deben cumplir los jueces y los fiscales, que desde luego, no es el que ellos están desempeñando.

Mi defensa la estamos ejerciendo desde el aspecto jurídico con la doctrina y la jurisprudencia, pero como todos sabemos, lamentablemente hoy poco importan los argumentos jurídicos por mucha relevancia y peso que estos puedan tener, si la orden del ejecutivo es otra.

Sin rubor jueces y fiscales tuercen el derecho, castigan y encarcelan, disponiendo de las libertades sin medir las consecuencias que estás provocan en el seno familiar; han destruido cientos de hogares desde el poder judicial en comparsa con la fiscalía del ministerio público. Esas personas que obedecen ciegamente las órdenes inconstitucionales no pueden ser cristianos porque no aman al prójimo y peor aún, se atreven a utilizar el cargo para mentir y congraciarse con los que ellos consideran son sus jefes políticos, incumpliendo su papel de magistrados y representantes de lo que antes conocíamos como la vindicta pública (fiscales). Nada de diferente con los jueces del horror de la sangrienta y criminal Alemania de Hitler.

Desde nuestras universidades seguiremos con nuestra sagrada misión de formar abogados, y que muchos de ellos  algún día también serán jueces y fiscales. Ellos serán los encargados de corregir los entuertos de lo que hoy padecemos en Venezuela. Serán ellos quienes recompongan el Estado de derecho pisoteado.

Pronto me corresponderá dar la última clase en una de las promociones de este año de abogados de la Universidad de Carabobo  y a esos noveles abogados invocaré a Pierro Calamendrei les diré: sigan teniendo fe en la justicia, que como todas las divinidades solo se les presenta a quienes creen en ella. Luchen por la justicia. No se guíen por lo equivocado que han estado quienes hoy sentencian animados o influenciados por órdenes políticas,  porque simple y llanamente esos que hoy se comportan de esa manera ¡no son verdaderos jueces!

@PabloAure