• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Eli Bravo

La verdadera independencia

autro image
Inspirulina

Inspirulina

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

¿Tomas tus decisiones de manera autónoma? De ser así estás en el camino del auténtico bienestar, pero si tus decisiones dependen de otros, o están supeditadas a la aprobación de un grupo o poder superior, estás en un callejón limitante. Así llevarás tu vida siguiendo dictámenes ajenos que has asumido como propios; quizás violando tus creencias.

El poder de decidir es el más grande que tenemos, y actuar según los dictados de la conciencia no es solo un síntoma de independencia, sino también de madurez. Tener autodeterminación es clave para crecer.

Por el contrario, ceder nuestra autonomía y autodeterminación por ajustarnos a una ideología, religión o dependencia afectiva, es señal de inmadurez. Nos resta poder y nos hace vulnerables.

El psicólogo Walter Riso define la autodeterminación como la integración y puesta en marcha de tres necesidades básicas: vinculación, o establecer relaciones interpersonales satisfactorias, asertivas y dignas. Competencia, o sentirse capaz de llevar adelante las aspiraciones y metas individuales; y autonomía, o gobernarse a uno mismo. Autonomía viene del griego “autos” (propio) y “nomos” (ley). “Graba este significado en tu mente” —escribe Riso—“autonomía significa la capacidad de regirse por las leyes que han sido dictadas por la propia conciencia. Es decir: emancipación e independencia emocional”.

O para llevarlo a una mezcla potable: pensar y actuar ante la realidad desde la libertad individual, en lugar de hacerlo desde los dictámenes del grupo.

Permíteme darle otra vuelta a la tuerca: cuando hablo de individuo no me refiero a la persona aislada y egoísta que desconoce su entorno. Me refiero al ser humano que ha logrado la individuación (en el sentido que le da Carl Jung) que no es otra cosa que conocer nuestra peculiaridad más interna e incomparable. Llegar a ser uno mismo.

Este proceso de autodescubrimiento y realización nos permite vivir a todo nuestro potencial comprendiendo más allá de nuestro mero Yo para incluir a los otros. ¿Para dónde voy? A que el individuo libre y autónomo hace su camino en conexión con el entorno sin someterse. Es libre, pero no irresponsable. Tiene autoderminación, pero no da la espalda al mundo. Es independiente, pero sabe que nos interconectamos.

Sirvan todas las vueltas anteriores para abrir la nuez de esta columna: tú eres quien se hace a sí mismo y nadie puede decirte cómo pensar. Desde tus padres, pasando por maestros o amigos, nadie tiene el poder de forzarte a llevar una vida que no esté alienada con tu conciencia… A menos que renuncies a tu autonomía y les concedas ese poder.

Cuando entregamos nuestra autonomía para calzar en dogmas estamos comprando el argumento de que “eres libre para hacer lo que te permitamos”. Si te sales del corral eres un hereje, un paria, un traidor.

¡Bonita manera de ponerle barreras al potencial humano! Con un discurso de liberación son muchos los líderes y grupos de poder que han sometido a millones. Una contradicción que resulta invisible a los seguidores bombardeados por la propaganda.

¿Exagero? Mira alrededor. Obsérvate a ti mismo. Toma conciencia de cómo interpretas el mundo y decides. Siempre estás a tiempo de alcanzar una verdadera independencia. La que defines de forma autónoma y no dentro de las filas de un grupo.