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Jair de Freitas

La verdadera fórmula socialista

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El miércoles tuve el privilegio de ser entrevistado por Gabriela Frías y Xavier Serbiá en CNN Dinero, programa que se transmite diariamente en el conocido canal de noticias CNN en español. El objetivo del contacto, era estudiar desde la perspectiva estrictamente legal las acciones llevadas a cabo por el gobierno venezolano con relación a la intervención y toma de empresas que por razones económicas están cerrando operaciones en el país. En preciso, correspondió abordar el caso de la transnacional Clorox, cuya opinión expresé dos semanas atrás en mi columna de los domingos del diario El Nacional bajo el título ¡Háblame Clorox!

Cierto es que hay una genuina preocupación en la comunidad internacional respecto de cómo progresivamente quienes regentan el país están vaciando de contenido derechos constitucionalmente reconocidos como lo son la propiedad y la libertad económica. Un Estado que ya exhibía una precaria seguridad jurídica, sumó recientemente una fórmula socialista inspirada en la Ley 890 de Cuba que devino en el comunismo por todos conocido y que en nuestro caso inmortalizó la ecuación: empresa abandonada = empresa tomada.

“No consideres las cosas tal como las juzga el petulante, o como quiere que tú las juzgues, sino míralas como son de verdad”. La frase no es mía sino de Marco Aurelio Antonino, filósofo y emperador de Roma que con acierto destacó que más allá de las palabras hay que atender a los hechos para formarnos convicción. Eso es lo que precisamente pretendo con mi columna de opinión hoy, en la que me propongo repasar cuál ha sido el resultado de la gestión roja en materia empresarial.

En el pasado me he referido ya al fracaso que ha significado para la economía nacional los ensayos de cogestión, autogestión, empresas mixtas, cooperativas, empresas de producción social; y otros tantos desatinos. Basta mencionar lo ocurrido con centrales azucareros, la Industria Venezolana de Papel, S.A. (antes Venepal) la Industria Venezolana Textil, S.A., la Industria Venezolana de Válvulas, S.A., para ponerle rostro a la ineficiencia, a la continua intermitencia productiva y aun despilfarro donde tras cuantiosas inversiones los resultados siempre quedan muy por debajo de lo estimado ¿o acaso no fue verdad que el finado del cuartel de la montaña se irritó visiblemente aquel 5 de noviembre de 2012 por la paralización de la fábrica de helados Coppelia apenas días después de haber sido inaugurada?

Tome la muestra que mejor considere porque el resultado va a ser el mismo sin importar si esas empresas pertenecen al Estado por expropiación, acuerdos de compra-venta, creación durante el régimen o como está ahora de moda: por tomas de Estado. Por ejemplo Sidor: según notas de prensa de diversos diarios de circulación nacional, la producción durante el año 2013 fue la más baja desde 1987, en tanto que la realidad a septiembre de 2014 es peor, pues la caída es de 50% respecto del año pasado (por cierto, una situación similar a la de otras empresas básicas).

Venirauto, C.A. empresa de capital mixto conformada por Veninsa de Venezuela, S.A. (49% de participación) y Aido de Irán (51% de participación) que tenía por objeto ensamblar vehículos de tecnología iraní con el propósito de abastecer el mercado automotriz local y que según notas de prensa del diario El Universal produce por debajo de 20% de su capacidad instalada.

Venezolana de Cementos resultante del proceso de nacionalización de Cemex hace 3 años o la Corporación Socialista del Cemento que administra la producción de cemento de las instalaciones que pertenecían a la suiza Holcim, también muestra insuficiencia para abastecer la demanda del producto en el país,  a tal punto, que el propio Ejecutivo Nacional reconoció públicamente esta semana que las demorasen materia de construcción se deben a carencias de insumos (principalmente cemento y cabillas según dijo).

Sin duda la lista es mucho más extensa que los casos antes descritos. La pregunta entonces es ¿por qué habría de esperarse un destino distinto para Clorox, Sudamericana de Soplados o cualquier otra empresa que a corto plazo decida “tomar” el régimen? En lo particular considero que esa ecuación “empresa cerrada = empresa tomada” está incompleta, toda vez que debió añadirse que empresa tomada = empresa quebrada, siendo esa la verdadera fórmula socialista.