• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

A tres manos por Alex Fergusson

Una ventana de oportunidades para Venezuela

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

¡A quien pueda interesar!

En 2008 el amigo Haiman el Troudi publicó (en su página web www.haimam.com.ve) un trabajo denominado “Transición demográfica de la población venezolana 1950-2050” (Haiman el Troudi, Orángel Rivas y Víctor Ríos, a partir de datos del INE).

Según se indica allí, se trata de un fenómeno demográfico que está ocurriendo en muchos países del mundo (primero en Europa y Estados Unidos, y ahora en América Latina) y que consiste en cambios importantes en el comportamiento de la natalidad y la mortalidad (ambas pasan de valores altos no controlados a valores bajos controlados, con fases intermedias de natalidades altas y mortalidades bajas).

Este proceso, que comenzó en Venezuela en la década de los años cincuenta del siglo pasado y se prolongará hasta el año 2050, tiene como consecuencias:

a) El aumento de la población en edad de trabajar (15 a 64 años), es decir, la fuerza laboral o “población económicamente activa” (1950: 55,3% y 2008: 64,5%).

b) La reducción de la proporción de menores de 15 años, con respecto a la población total (1950: 42 % y 2008: 30,1%).

c) El aumento de la proporción de adultos mayores de 65 años (1950: 2,7% y 2008: 5,4%).

d) La disminución de la tasa de crecimiento poblacional (1950-1955: 4,03% a 2000-2005: 1,78%. En 2008: 1.64%).

e) El descenso de la mortalidad general; muertes por cada 1.000 habitantes (1950: 12,5 y 2008: 5,1).

f) El descenso acentuado del número de hijos por mujer; fecundidad (1950: 6,4 y 2008: 2,7).

En el contexto de la transición demográfica, entre los años 2010 y 2040 se creará en Venezuela una “ventana de oportunidades”, también llamada “bono demográfico”, por cuanto el país tendrá en ese periodo la mayor proporción de población en edad de trabajar de su historia; cerca de 6 millones de jóvenes y adolescentes (entre 15 y 24 años) entrará en la edad reproductiva y laboral en los próximos 20 años (ya quedan solo 16). Ello incidirá, y está incidiendo ya, sobre todo en los hogares con mayores niveles de desigualdad y pobreza.

Es predecible, entonces, que habrá importantes cambios en las demandas por educación, salud, vivienda y empleo, pues:

·                   La matrícula escolar del nivel básico descenderá y aumentará la demanda del sector técnico y de educación superior.

·                   El número de partos que deberán ser atendidos descenderá.

·                   Aumentarán las demandas de recursos para la seguridad social (atención de salud, medicamentos y recreación).

·                   La demanda de esquemas integrales de vacunación disminuirá.

·                   Aumentarán las demandas de servicios de educación, salud, vivienda y recreación de la población en edad de trabajar.

Durante esta ventana de oportunidad, más personas pueden, potencialmente, producir más, ahorrar más, invertir más e incrementar sus capacidades humanas. Pero ello se dará si, y solo si, tienen las competencias adecuadas de salud, educación, vivienda y empleo productivo.

En caso contrario, el país se enfrentaría a una gravosa “hipoteca social”, debido a un gran contingente de población en edad laboral con baja calificación (en su gran mayoría económicamente dependiente) y a un mayor volumen de personas en edad productiva (15-64 años) sumado a la menor cantidad de niños y jóvenes (<15 años) y al incremento del número de personas mayores (>64 años).

Durante el período de 30 años que durará el “bono demográfico” existe la oportunidad de prepararse para el aumento de población adulta mayor, pues cuando el bono demográfico llegue a su límite (2040), y sean los mayores de 64 años los protagonistas del crecimiento de la población, las necesidades de atención de salud y seguridad social demandarán un mayor gasto (vean el caso de Europa y los pensionados).

Surgen entonces algunas preguntas:

·                   ¿Cuenta el país con un sistema de seguridad social apropiado que atienda las demandas cada vez mayores de la población adulta mayor?

·                   ¿El tipo y calidad de la formación del talento humano de la población del país (la educación) atiende las necesidades y garantiza la inclusión del número cada vez mayor de adolescentes que pasan a ser adultos?

·                   ¿Cuál es el número óptimo de centros educativos, hospitales y empleos que requiere el país con miras a aprovechar la ventana de oportunidades que ya se abrió hace cuatro años?

·                   ¿Deberíamos adoptar políticas de fomento de la maternidad?

·                   ¿Estaría planteado un programa de migración masiva hacia nuestro país?

Como si no fuera suficiente, los descubrimientos de nuevos yacimientos de petróleo y el sustancial aumento de nuestras reservas (201 años para Venezuela), unidos al hecho de que el precio del petróleo mantendrá una tendencia alcista en el futuro predecible, mejoran sustantivamente la condiciones para el aprovechamiento de la ventana de oportunidades y crean un panorama alentador para el futuro económico y social del país.

Por ello, Venezuela ya (y desde hace 4 años) debería estarse preparando para aprovechar su “ventana de oportunidades”, lo cual supone compatibilizar las políticas públicas actuales con la situación poblacional futura (los próximos 26 años).

Así, pues, la población venezolana en promedio estabilizará su crecimiento en torno a los 45-50 millones de habitantes hacia finales de este siglo XXI.

La cuestión central es hoy, entonces, pensar el país y sus planes económicos y sociales.

¿Alguien está pensando en eso?