• Caracas (Venezuela)

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Heinz Sonntag

¿Hacia dónde vamos?

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Al escribir estas reflexiones oigo el ruido de los aviones de nuestra Fuerza Aérea por encima de la ciudad. Es un hecho que se repite ya desde hace unos cuantos días. El Gobierno preparó el desfile militar planificado para el día de hoy, fecha oficial del fallecimiento del LíderMáximo hace un ano. Se prepararon numerosos actos en todo el país, pero también en el exterior. Un ejemplo: Desde Paris me llego ayer la noticia de que el representante permanente de Venezuela ante la Unesco, embajador Luis Alberto Crespo, ha venido organizando, con la colaboración de la directora general, Irina Bokova, una mesa redonda llamada “De Bolívar a Chávez: un legado para el destino de la Unesco” para el día de hoy en el edificio de la organización. Entre el ruido de nuestros aviones militares y un mensaje como este me estoy preguntando lo que dice el título. Si a ello agregamos la gigantesca movilización de millones de compatriotas el día domingo en defensa de los propósitos de los estudiantes y otros sectores del pueblo, esta pregunta cobra más importancia todavía.

En una sociedad enferma de la anomia y gobernada por un Estado totalitario, esto es: autoritario e ilegitimado por la mitad del pueblo, se abren perspectivas sobre las cuales no se puede sino especular. Una primera respuesta podría ser que el des-gobierno logre mantenerse en el poder, lo cual no puede excluirse después de haberlo adaptado el líder fallecido: sumisión de todos los poderes (Legislativo, Judicial, Electoral y Moral) al Poder Ejecutivo. Este hecho implica la conversión de los ciudadanos en “súbditos”, sometidos a la pérdida de autonomía y del ejercicio de sus contribuciones individuales a la soberanía del pueblo y, por ende, del Estado. Dadas estas circunstancias de monopolización del poder y del grupo de politiqueros, militares y boliburgueses, es poco probable que los representantes de estos grupos renuncien a las prebendas que les da ese poder.

Por parte de la Alternativa Democrática es difícil conseguir los cambios necesarios para restablecer la democracia. La propaganda del régimen ha hecho que las conquistas democráticas de los cuarenta años (1958 – 1998) de democracia real hayan perdido algo de su peso en los ciudadanos. Coincido con Germán Carrera Damas en su diagnóstico de que, a pesar de este hecho, hay todavía una gran reserva de espíritu democrático en el pueblo, lo cual se ha manifestado en los últimos días en las concentraciones y marchas de la Alternativa Democrática. Es indudable que la estrategia de la misma debe seguir insistiendo en la permanencia de los ciudadanos en la calle, ejerciendo su derecho constitucional a las protestas y demandas. Lo que es urgente es la incorporación de los sectores populares y pobres a las marchas de protestas y demandas. Esto debe convertirse en uno de los ejes de la estrategia contra el des-gobierno. Otro eje debe ser el diseño de un proyecto de país, con la creación de la estrategia para realizarlo. No es suficiente luchar por la democracia en abstracto, es necesario tener el coraje de ese diseño y de esta estrategia.

La pregunta del título no permite en estos momentos una respuesta clara. La situación actual de nuestra sociedad es de anomia, en parte sostenida por los que nos des-gobiernan y sus bandas armadas, como es el caso de los mal llamados “colectivos”. Por otro lado está lo que Luis Castro Leiva diagnosticó hace ya quince años: La anarquía. Esta se expresa a nivel político-social en la debilidad de las instituciones. Esto nos obliga a los que queremos tener una sociedad igualitaria, libre y marcada por el respeto de los derechos sociales, políticos y humanos a estar permanentemente despiertos y activos.