• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Valentín Arenas Amigó

¿Cómo validar el diálogo?

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La oposición con su asistencia validó el diálogo convocado por un régimen que, porque se siente débil, busca ganar tiempo. Su presencia, conociendo por qué se convoca, es sin duda una señal de buena fe sobre todo cuando el convocante adolece de una dudosa nacionalidad y legitimidad para el ejercicio del cargo que desempeña. En estas condiciones la MUD superó ambas barreras, colocó el bien común como la meta y aceptó sentarse a dialogar asumiendo la crítica de los sectores opositores más radicales. Venezuela primero. El regreso a un abrazo entre hermanos motivó la asistencia y la buena fe superó la crítica. La oposición política, que representa la MUD, le expresó así a Venezuela y al mundo entero su buena fe.

Ahora le corresponde al régimen hacer lo mismo para que ese diálogo tenga éxito y beneficie a todos los venezolanos por igual. Si el régimen lo que busca con el diálogo es superar su creciente debilidad y recuperar la popularidad perdida, como consecuencia de haber destruido tanto la convivencia entre los venezolanos como la economía del país, entonces no existe el propósito de rectificar una política que los hechos señalan como  errada. Entonces es una maniobra para mantenerse en el poder. En este caso el diálogo convocado no busca rectificar políticas erradas sino mantenerse en el poder al costo de continuar destruyendo no solo el presente, que ya lo ha logrado, sino también el futuro de Venezuela. Si esta señal de buena fe con propósito de enmienda y con un cambio de política no se da con claridad, ¿cómo los estudiantes van a incorporarse a un proyecto, político y económico que los deja sin futuro, lo que equivale a jugar el papel de idiotas cómplices?

Las encuestas realizadas confirman que la cultura democrática de cuatro décadas que tiene el venezolano es partidaria de un diálogo nacional, amplio pero sincero, que esté motivado no en conservar el poder sino en abrir nuevos caminos de conciliación que es lo único que nos conducirá al bienestar y el progreso nacional que queremos y por lo que estamos dispuestos a trabajar.

La MUD ya dio un paso al frente con una señal de buena fe cuando aceptó sentarse a dialogar con quienes destruyeron a Venezuela. Ahora le corresponde al régimen hacer lo mismo para disipar toda duda sobre el porqué de esa convocatoria. La presencia del papa representado por el nuncio en Caracas y de varias naciones de Unasur coloca este diálogo en un escenario internacional más allá de las fronteras venezolanas. Es la Iglesia universal y es Unasur las que hacen de testigo en este diálogo. Engañarlos no será fácil. Quien no juegue limpio quedará descubierto y el mundo entero lo sabrá. Si es difícil ocultarles la motivación del diálogo a los venezolanos, escondérselo a esos observadores garantes de la buena fe de ambas partes es imposible. El juego está en el noveno inning, hay dos outs y el mundo está pendiente. Quien no juegue limpio será el perdedor.

¿MUD, alerta? ¿PSUV, alerta?   

 

*Profesor de Instituciones Políticas de la UCAB