• Caracas (Venezuela)

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Rafael Bello

La unidad del cambio

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Gravitan en el ámbito venezolano circunstancias en las que la violencia hace estragos en varias regiones del país. Día a día hechos que sobrecogen dejan la muestra de un estado desconcertante de impunidad en una población que, no obstante, se aferra a la necesidad de un gobierno democrático de ley y paz. Es fundamental en nuestra Venezuela ese gobierno responsable y decente. Con hombres y mujeres dignos, honrados, inteligentes y hacendosos en la vida nacional para hacer posible la seguridad, confianza y unión de la colectividad.

En este estado descompuesto que tiene lugar, la lucha sostenida y valiente de una política agresiva frente al delito en sus diferentes facetas, tiene relevancia el compromiso de la sociedad del cambio democrático. Ese cambio tiene que ser eficiente y transformador hacia el bienestar que llama en lo posible, para desarticular el accionar delictivo que deja estadísticas aterradoras en una Venezuela donde la armonía social tenía relevancia.

El problema venezolano de pie juntillas de corrupción y violencia, no se circunscribe tan solo a posturas pervertidas del poder en su largo historial de atraso y perversidad manifiesta. Va mucho más allá y se inscribe en el marcaje pervertido del accionar del régimen. Toda esta situación toma cuerpo en ese cuadro social descompuesto que ya tiene presencia en regiones donde la seguridad y la paz representaban la edificante manera de convivencia social. Ya no es así por cuanto el atraso económico y social, se ha enseñoreado en esta Venezuela, donde había signos pujantes de crecimiento hasta finales del siglo veinte. Ahora tiene lugar el estado de corrupción y atraso en el ámbito de la administración pública que, naturalmente, tiene tentáculos en el campo social. Allí está la muestra de esa grave situación con el robo a manos llenas del ingreso nacional.

Esta Venezuela que no desmaya de hacerle frente a lo que vive, con la fortaleza del cambio persistente que, con la reserva de su historia republicana, entrañable en los nobles sentimientos de grandeza y valoración de su significación en la vida nacional, ahora nos encontramos, no solo ante esta desgracia, si no que asumimos la relevante actitud de una manera totalmente diferente de conducción política y social.

Venezuela está en ese espíritu de sostenida lucha en la unidad del pueblo venezolano con la convocatoria expresa del cambio. Es una posición que avanza en la sociedad venezolana con la fuerza inmensa del trabajo, la inteligencia y la fe en logros de superación.

La unidad es el instrumento del pueblo en sostenida lucha democrática para hacer posible los cambios planteados desde hace tiempo para enderezar la economía y, con ello, las condiciones exigentes del bienestar posible en la vida de millones de venezolanos. Esta es la tarea inmensa que tenemos los venezolanos para que la nación encuentre el cauce del bienestar al que tiene perfecto derecho.

Exigente y persistente lucha nacional con el pensamiento democrático que nos orienta en ese cambio que colma de esperanza la vida de millones de habitantes. Ahora es el momento de la unidad y el cambio con el insustituible derecho a la libertad y democracia.

 

rafaelbellov@yahoo.es