• Caracas (Venezuela)

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César Pérez Vivas

La truculenta validación de las firmas

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Está en marcha la llamada “validación de las firmas” otorgadas por los ciudadanos que promovemos y deseamos la convocatoria de un referéndum revocatorio presidencial. Se trata de unas firmas anteriores, a las verdaderas que deben activar el referéndum. Un requisito inventado por la cúpula roja que controla todas las instituciones e instancias del poder, menos la Asamblea Nacional.

Este ante-firmazo, ejemplo de una burda desviación de poder, con el cual complejizan un proceso ciudadano y un derecho político a la participación política, evidencia la perversión y capacidad de manipulación que caracteriza al régimen de “la revolución bolivariana”. Se trata de un requisito no consagrado en la Constitución, y frente al cual las autoridades electorales han dejado evidenciar toda su falta de transparencia, la violación a sus propias normas, pero sobre todo su perversa línea de obstruir y dificultar al ciudadano, el ejercicio de sus derechos políticos.

Esta jornada de recolección y validación de firmas que estamos cumpliendo es un clásico “fraude constitucional”, no solo porque su ejecución no está en el texto del artículo 72 de la Constitución, que consagra la institución del referéndum revocatorio; sino porque además atenta de manera directa contra el principio de la “democracia participativa y protagónica”, contra el principio de la ejecución directa de los derechos humanos, para lo cual no se requiere requisitos adicionales a los consagrados en la carta fundamental, así como el principio de trasparencia y celeridad que los procesos administrativos deben tener; sin dejar de lado la primacía de la justicia sobre cualquier otra situación jurídica.

Pero donde la truculencia ha tomado mayor desfachatez es precisamente en la instalación de los centros de validación de firmas. Ahí han creado un cuello de botella y una cancha de obstáculos, con el único objetivo de desanimar a los millones de venezolanos que lograron sobrevivir como firmantes, a los irracionales criterios aplicados para pre aceptar a un firmante como persona calificada, para ratificarla ante solicitud de referéndum.

Antes que ofrecer facilidades al ciudadano, antes que acercar el centro de validación de firmas al elector, que debe ser el trabajo del Poder Electoral, se ha diseñado un sistema que coloca los centros de validación en centros electorales sumamente distantes, en lo geográfico, de los asentamientos donde se encuentra la mayoría de los firmantes. No solo el reducido número de centros de validación, sino la irracionalidad geográfica que la mayoría de ellos representa, constituye un fraude a la voluntad ciudadana; evidencia del temor del régimen a la participación ciudadana, y confesión indubitable de que el gobierno se siente repudiado por la mayoría de la población.

Si la cúpula roja tuviese la más mínima idea de que puede ganar en buena lid una consulta popular, estaría abriendo centros de participación, y no se hubiese inventado esta trama de obstáculos y manipulaciones, para retrasar hasta el imposible el ejercicio de este derecho fundamental.

El pueblo venezolano decidió cambiar, y una vez más la burocracia oficialista se va a encontrar con una férrea decisión ciudadana. Nuestro pueblo pasará por encima de la truculencia y la maniobra. Nuestro pueblo viajará a centros distantes de sus hogares y centros de trabajo. Lo hará porque quiere un cambio pacífico y electoral. Lo hará porque se hartó de tanta desfachatez, de tanta mentira, de tanta ineficacia, de tanta corrupción y de tanta muerte.

Ni la propaganda mentirosa, ni el discurso altisonante y manipulador, ni la presión obscena para retirar firmas, ni las amenazas de despidos, han podido lograr el objetivo de frenar a un pueblo que decidió recuperar la democracia, y cerrar este ciclo de destrucción conocido como Socialismo del Siglo XXI.

Al cerrar la presente semana verificaremos que a pesar de los obstáculos la gente cumplió. Ya veremos, entonces, las nuevas maniobras que inventará la nomenclatura oficial para impedir la consulta.

Nuestra firmeza y perseverancia vencerá esas nuevas truculencias. Es hora de mantener la presión en alto, y la lucha activa. Unidos lograremos derrotar la dictadura, y rescatar la civilidad y la modernidad.