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César Pérez Vivas

La trascendencia de la elección del 8-D

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Los comicios del próximo 8 de diciembre tienen una importancia que trasciende la selección de alcaldes y concejales para un período de gobierno local.

En cualquier democracia la elección de las autoridades locales tiene una importancia capital para los ciudadanos. Es el municipio la instancia de gobierno más cercana a la gente. La que asume materias de especial valía en la calidad de vida de cada persona. Tiene que ver con temas como medio ambiente, servicios públicos, seguridad directa, salubridad, comercio, y otras no menos importantes.

En Venezuela se ha desarrollado un proceso regresivo en materia de gobernabilidad local y participación ciudadana. Ambos conceptos tienen especial importancia en las democracias modernas.

“El socialismo del siglo XXI” se ha planteado eliminar el nivel del gobierno local y vaciarlo a su mínima expresión, hasta el punto de hacerlo ineficiente y, por tanto, repudiable por los ciudadanos. Han manipulado la participación social del pueblo hasta el punto de convertirla en una entelequia sometida a un férreo control partidista, y dependiente del Poder Ejecutivo. El mismo está supradistante de cada realidad local y, por consiguiente, incapacitado para ponderar y canalizar adecuadamente la diversidad social, política, cultural y de necesidades presentes en las comunidades de base.

El proceso de centralización y suprapartidización de la vida local ha convertido en un caos la vida de todas las ciudades de Venezuela. No podíamos tener otro resultado de un proceso como ese. Es imposible desde la Presidencia de la República (a través de la Vicepresidencia Ejecutiva) tener capacidad política y técnica para evaluar acertadamente los complejos problemas de los miles de asentamientos humanos agrupados en los municipios venezolanos. Mucho más complejo es pretender manejar las comunidades de base (lo que eufemísticamente llaman el Poder Popular) desde un ministerio que decide lo viable o no, en materia de obras y servicios requeridos desde cada comunidad, y mucho menos examinar tales planteamientos desde una perspectiva de conjunto, como corresponde evaluar a ciudades y conurbaciones, tan diversas y complejas como las que ya  hoy tiene nuestro país.

Elegir a los candidatos del PSUV y sus aliados a las alcaldías y cámaras edilicias el 8 de diciembre, o favorecer las postulaciones paralelas a la alternativa democrática, constituye un paso en la destrucción del municipio y en la creación de las llamadas comunas. Es un paso para reforzar el centralismo, el autoritarismo, pero más claramente es un aporte a la ingobernabilidad de nuestra sociedad.

Elegir a los candidatos postulados por la Mesa de la Unidad Democrática es seleccionar a dirigentes y líderes comprometidos con el cambio hacia la democracia, la descentralización y el fortalecimiento del municipio.

Solamente en un sistema claramente definido por esos parámetros es posible hacer gobernable al país, lo cual comienza con una adecuada gobernabilidad de los municipios.

Más allá de las capacidades y virtudes de un alcalde hay una realidad que hace inmanejable los municipios en la Venezuela presente: la reducción de la capacidad económica de los municipios y estados; la negativa del Poder Nacional a aprobar la Ley de Hacienda Pública de los Estados; la destrucción de la economía privada y su impacto en la capacidad tributaria de los municipios; la visión autoritaria del gobierno central, que entiende la relación con el municipio como la de un comandante de tropa con sus subalternos, y no bajo la óptica del principio de cooperación de poderes establecida en la Constitución.

 No en vano todas las ciudades del país tienen los mismos problemas: basura, congestión de vehículos, alumbrado público deficiente, vías destruidas, inseguridad creciente, parques y plazas colapsados, entre otros males comunes.

La trascendencia de la elección del 8 de diciembre consiste en construir en la base de la pirámide del poder público, una sólida estructura democrática capaz de servir de palanca para reivindicar el municipio democrático, y de frenar el proceso de cubanización político y económico en que ya estamos inmersos los venezolanos.