• Caracas (Venezuela)

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Antonio Ledezma

¡Esto trae cola!

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La destrucción arbitraria del aparato productivo del país ha traído como consecuencia la poca fabricación y producción de alimentos, de medicamentos, bueno, de todo. Por eso no causa risa, sino mucha indignación, oír a Maduro cuando promete desde las lejanas tierras del Medio Oriente: “Todas estas regiones son desérticas e importan muchos alimentos. Vamos a producir los alimentos que necesita Qatar, que necesita el mundo árabe, donde hay desierto, vamos a producirlo en Venezuela y desarrollamos las fuerzas productivas. Llevamos tecnología (y) capital”.

¿Qué podemos concluir de estos ofrecimientos que carecen de toda lógica y fundamento? ¿Que Maduro les “mama el gallo” a los jeques y príncipes árabes? ¿O que los venezolanos estamos estupidizados, de tal manera, que lleguemos al colmo de celebrar esas “buenas nuevas”?

Las colas para ver qué se consigue en un abasto, farmacia o ferretería, son descomunales. Se intensifican en la medida en que la ciudadanía piensa que esto es “tierra arrasada”. Solo unos voceros insolentes y comprometidos con un régimen que se empeña en profundizar la crisis para controlar el poder, a costa de lo que sea, son capaces de declarar lo más absurdo que se puede escuchar en Venezuela. “Esos que están en las colas son ‘hijitos de papá”, dijo uno; “Esas son colas de fantasía”, dijo el otro. ¡Qué barbaridad!

Pero estas recientes declaraciones de Maduro “tienen premio”. Maduro promete en su gira internacional, “abastecer de alimentos los mercados de los árabes” ¿Qué vamos a exportar los venezolanos, si aquí la gente se la pasa en una sola cola a ver qué encuentran de lo que se importa? Desmantelaron las zonas fértiles del campo con expropiaciones, invasiones y asaltos a productores que antes contaban por lo menos con Agroisleña, empresa que destruyeron en un santiamén.

¿Cómo se puede producir en un país donde no se sabe cómo se va a cambiar el dólar? ¿Cómo se puede sembrar en un país donde no se consiguen fertilizantes o pesticidas ni equipos para trabajar la tierra? Los que hemos escuchado con mucha atención a nuestros trabajadores agrícolas, a nuestros valientes ganaderos, sabemos de las penurias que viven para conseguir aceite para atender el motor de un tractor, o de lo infructuoso que resulta encontrar el repuesto para reparar la cosechadora. A esto agreguemos el grave peligro al que permanentemente está expuesto un empresario pequeño, mediano o grande del país, cuando se enfrenta al fenómeno del secuestro o los asaltantes de caminos. Estas son las colas que traen los modelos económicos afincados en esquemas desadaptados y por demás fracasados donde se han tratado de imponer. Por eso el gran proyecto, la alternativa frente a esta locura, es trabajar para buscar eficiencia económica, justicia social y libertad plena.

@alcaldeledezma