• Caracas (Venezuela)

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Simón Alberto Consalvi

El tiempo del historiador

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A fines de febrero será presentada por Los Libros de El Nacional la obra En defensa de la República del historiador Germán Carrera Damas.

A solicitud del editor escribí una breve introducción. Quiero compartir ese texto y una breve posdata, porque se trata de un libro que demanda la atención y la reflexión de los venezolanos. La posdata se explica porque, como es obvio, el historiador envió sus materiales al editor antes del 7 de octubre. Los hechos que se han sucedido desde entonces confirman las aprensiones del intelectual que, al dolerse por el destino de su país, veía venir con claridad la demolición de la República. La introducción dice así:

“En enero de 2005, el historiador Germán Carrera Damas dirigió a todos los venezolanos, pero de manera especial a sus colegas de oficio, el primero de lo que con el tiempo se consagrarían como sus ‘mensajes históricos’. Aquel primer mensaje fue un campanazo y una advertencia, y decía: ‘Lo que inicialmente parecía ser disparate historicista se ha revelado como parte de una estrategia ideológica dirigida a despojarnos del orgullo derivado de haber creado, como pueblo, la porción más sentida y significativa de nuestro pasado inmediato, el régimen sociopolítico democrático, nuestra obra fundamental del siglo XX.

“A partir de entonces, como un cronista antiguo que observaba y anotaba y llevaba la memoria de los días y de sus avatares, el historiador fue registrando los episodios que iban confirmando sus tempranas aprensiones: los asedios sistemáticos a la historia, sus negaciones y deformaciones y, sobre todo, los propósitos de destrucción de lo que con gran propiedad llamó ‘nuestra obra fundamental del siglo XX’, o sea, la democracia pluralista que garantizaba alternabilidad, equilibrio de poderes, rendición de cuentas, derechos humanos, etcétera. Paralelamente, el historiador volvía la mirada a todo lo que se quería o pretendía destruir como ocurrió, por ejemplo, con su tercer mensaje, ‘Recordar la democracia’. Pedagógicamente confrontaba el régimen democrático con el desorden anárquico y personalista que se presentaba como alternativa.

“Los ‘mensajes históricos’ se multiplicaron con los días, al tiempo que los sucesos políticos (o las tácticas) variaban de curso y tomaban otros atajos. En uno de ellos se refirió a ‘La larga marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia’. En otro, a ‘Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos’. En el 19° abordó el tema de ‘El vano intento de enterrar el Proyecto Nacional Venezolano’. El 20°, ‘Demoler la República’. El 59° (22 de diciembre de 2011) se tituló de esta manera: ‘Derrotado por la democracia, el militarismo arremete contra la República’. El avance de la llamada ‘revolución bolivariana’ había optado por fórmulas más radicales, ante la resistencia que le oponía o le opuso la sociedad civil.

“Ahora se trataba de demoler la República, erosionar sus bases y destruirla. En este mensaje, el historiador confiesa: ‘Hace algún tiempo que vengo dando, por esta vía, la voz de alerta ante lo que he denominado la demolición de la República, concebida como la manera de abolir el ejercicio de la Soberanía Popular como fuente necesaria de la legalidad y legitimidad del Poder Público’.  Como fracasó en sus intentos de burlar la soberanía popular ‘valiéndose de toda suerte de ventajismos y disposiciones atrabiliarias, contuvo sus afanes antipopulares’.

“Las sociedades –escribe el doctor Carrera Damas– se desenvuelven en el curso del tiempo histórico, y éste no admite la delimitación entre pasado, presente y futuro. Sólo analíticamente,  y para los fines de la comprensión específica y relativa de procesos y acontecimientos, cabe establecer demarcaciones cronológicas aproximadas. Pero teniéndose en cuenta, siempre, que a lo largo del tiempo histórico corre un haz de líneas perdurables que determina el que toda demarcación, por lata y convencional que fuere, debe tener en cuenta la dinámica de continuidad y ruptura que rige la correlación incluso de las etapas históricas revolucionariamente contrapuestas’. Con estos principios como guía y método, el historiador analiza el proceso venezolano desde sus orígenes.

“Al editar estos papeles, conferencias, foros, diálogos, ‘mensajes históricos’, Los Libros de El Nacional contribuye al registro y comprobación de lo que el profesor Carrera Damas llama ‘demolición de la República’. No cabe duda de que se trata de un aporte fundamental y de una toma de posición ejemplar del ciudadano y del historiador”.

Posdata, febrero 2013:

El presidente Chávez Frías resultó vencedor en la tercera reelección el 7 de octubre de 2012, pero llegado el 10 de enero de 2013, día fijado por la Constitución para su juramentación, no pudo hacerlo. Al dirigirse al país la noche del 8 de diciembre, el jefe del Estado contempló la posibilidad de que no podría juramentarse, y señaló lo que constitucionalmente debía hacerse.

Quienes se suponen sus albaceas desconocieron su carta de navegación, por incapacidad o temor, y recurrieron al TSJ que, inexplicablemente, condenó a la nación a una crisis constitucional sin precedentes. En defensa de la República aparece en el momento en que textos como “Derrotado por la democracia, el militarismo arremete contra la República”, parecen confirmarse como una antigua condena.