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Lorena González

Los testimonios de Roberto Mata

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Durante el primer mes de protestas desarrolladas en Venezuela desde el 12-F, el fotógrafo y docente Roberto Mata inició un registro de las individualidades que han padecido quiebres físicos y morales en los agudos acontecimientos que hoy pesan sobre la realidad nacional; fracturas surgidas bajo una generalidad gubernamental virada por la implantación de un poder que ha perdido el equilibrio; por un Estado que prefiere el despliegue de una crueldad institucional estampada brutalmente sobre civiles desprovistos de segundas intenciones, sobre gente común que solo quiso manifestar su descontento y su diferencia, antes de abrir un diálogo frente a la disconformidad de muchos con un proyecto de país que también les pertenece.

Tal vez una de las condiciones que con mayor facilidad se desgajan de la mirada amplia del analista político, del comentario público o del dictamen gubernamental en las escabrosas zanjas creadas por el conflicto desigual que vivimos actualmente, es el olvido específico de aquella pequeña humanidad que respira, protesta, camina y sobrevive en un día a día sin norte. El Estado ha convertido a la oposición y a todo aquel que no piense y responda en perfecta consonancia con sus lineamientos en un paria, en un ser sin derechos ni opciones, en un excluido al que hay que silenciar por todos los medios y a cualquier costo.

La investigación realizada por Roberto Mata abre un delicado documento visual y narrativo sobre las individualidades sensibles de algunos de esos venezolanos cuyas vidas cambiaron radicalmente luego de las acciones ilegales y desmesuradas perpetradas por organismos del Estado en las más recientes manifestaciones de calle. La serie se inició con el nombre Testimonios de febrero, pero ya alcanza la cantidad de diecisiete relatos visuales con una última entrega hecha el 19 de marzo con el título: “En cinco años espero estar vivo”; Julio Coco por Roberto Mata. Todos los trabajos están recopilados en el espacio que la página Prodavinci brinda a su blog personal y pueden encontrarse directamente en el vínculo http://prodavinci.com/author/roberto-mata/.

La estructura particular de cada una de estas crónicas está constituida por el ejercicio de una fotografía tan precisa y diferenciada como amplia y múltiple. La imagen está compuesta por un retrato realizado a través de la herramienta Instagram, una estrategia actual de la que el artista se sirve para transformar a cada personalidad en un perfil único de imagen, luz, sombras, entorno, circunstancia y color. Aquí, la mirada del autor encuadra una profundidad inédita que trasciende el conflicto político y se ubica con respeto frente a la situación humana y real del protagonista. Al mismo tiempo, la narración iconográfica es acompañada por un texto en el que la palabra construye y fortalece los mismos vínculos alcanzados en la imagen: mediante la conjunción de ambas perspectivas lo humano sale a flote, no hay violencia, no hay prejuicios ni estandartes, tan solo la transparencia del ser surgiendo desde la honestidad vital de sus propias heridas.

En momentos tan polarizados y dolorosos es muy difícil construir reflexiones artísticas que respondan a la asfixia del afuera sin radicalizar los extremos e incluso sin convertir en una causa lo mismo que se critica. La maestría de Roberto Mata ha logrado el encuentro crucial con ese espinoso punto medio: espejo de un otro que también somos, reflejo que inicia un respiro de verdad en medio de la barbarie.