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Ricardo Ramírez Requena

El sueño de los libros

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Carsten Todtmann nunca pensó dedicarse a los libros. Su padre lo envió a Alemania y terminó con un contrato firmado para trabajar en una cadena de librerías. Entre Berlín y Hamburgo, regresó con una única certeza: hacer una editorial diferente y llevar adelante una librería alemana en el Caribe. Su padre, Oscar Todtmann comenzó la aventura. Tanto él como Luna Benítez, su inseparable compañera, han llevado adelante el que es uno de los proyectos culturales más importantes del país de las últimas décadas.

Los que conocemos a Todtmann, conocemos su amor por la naturaleza y su carta mayor: la fotografía del gran Karl Weidmann. Nacido en Suiza, llegó a Venezuela en 1946 y nunca más se quiso marchar. Recorrió el país entero fotografiándolo y regalándonos sus imágenes a todos los venezolanos. A través de su lente, muchos hemos recorrido una geografía propia que quizás nunca hemos visto en persona. Weidmann nos legó una de nuestras más continuas tradiciones: el amor del inmigrante por la naturaleza y el clima de nuestro país; el recordarnos siempre que la Tierra de Gracia existe, está ahí, y por tanto somos unos privilegiados.

OT Oscar Todtmann Editores C. A. nos obsequió una maravilla a través de los años: libros en varios idiomas. Junto con editoriales como Armitano o Gabriel Gaszó, la fotografía de paisajes, construcciones, etc., pasó a definir uno de los rituales más curiosos: obsequiar libros para tener el país en casa. Decenas de personas tienen los libros de Todtmann Editores en la mesa principal de su hogar, en Nueva York o Buenos Aires, en Mérida o en Madrid. Libros abiertos al mundo, sus formatos en español, alemán, italiano, inglés, se han convertido en cartas de presentación del espacio común de un colectivo, de sus territorios inexplorados, de su posibilidad.

Además de su afán con la fotografía, desde hace algunos años varios lectores nos hemos encontrado con una novedad sobresaliente: la apuesta de OT Editores por la ficción y la crítica. Muchos conocemos la historia: en 2005 un autor nacido en Margarita nos regaló una novela escrita de manera impecable, con la que conocimos “la isla” como nunca antes. Las peleas de gallo, el carácter rural y tradicional, el contraste entre el ojo extranjero que quiere hacer casa y su extrañeza ante los naturales del territorio. Intriga, exploración, seducción, muerte, y una apología a la vida del Caribe, con sus diversos contrastes, nos reveló a un narrador extraordinario en la figura de Francisco Suniaga. Poco a poco, de boca en boca, se fue corriendo la voz: más de ocho ediciones lleva esta gran novela, que el año que viene cumplirá diez años desde su primera edición: La otra isla. Hoy sabemos que Francisco Suniaga es uno de los mejores narradores del país.

Siguiendo esta línea, hoy podemos celebrar el carácter exploratorio, lleno de riesgo, que esta editorial ha decidido emprender: apostar por las buenas historias. En Manuel Acedo Sucre, en José Miguel Roig, por mencionar algunos, podemos encontrarnos con narradores que prometen muchísimo (el caso de Acedo Sucre es emblemático: ha escrito uno de los finales de novela más estremecedores, ciertos y duros de la narrativa venezolana de los últimos años en Nosotros todos). Son narradores en formación constante, que cuentan con una editorial que respalda sus apuestas narrativas.

No puedo dejar de mencionar los títulos de Alfredo Chacón, en los que sus lecturas críticas están disponibles para que las exploremos, discutamos, reflexionemos con entusiasmo. Ser al decir, su más reciente recopilación de ensayos, es un serio trabajo de lectura crítica alrededor de la poesía y la cultura, que tanta falta nos hace.

OT Oscar Todtmann Editores es una de las mejores editoriales del país. Una que ha apostado por un bello diseño, un formato manejable para su lectura y un acercamiento a aquello que somos con gran agudeza.

Dentro del espectro de nuestra crisis nacional, que cubre todas las áreas, desde la economía y la política, a la censura y la ausencia de papel, Todtmann Editores, junto con tantas otras editoriales nacionales y también extranjeras como Alfa, Planeta, Bid & Co, Lugar Común, por solo mencionar algunas (y sin detallar el trabajo con las uñas que se hace en el interior, desde las universidades e iniciativas privadas), mantienen una certeza, dentro del riesgo: hay lectores en el país, y esos lectores merecen libros bien hechos e historias bien contadas. Desde Editorial Alfa, donde trabajo, hemos pensado desde hace meses en un lema y lo hemos aplicado: “Dar de leer a un país”. Con todas sus trabas y todos sus obstáculos. Las editoriales en Venezuela, así como los periódicos, las revistas que tantos se atreven a desarrollar y mantener, y las librerías, apuestan por la lectura de todos.

El sueño de los libros es la realidad de todo lector, librero, editor. En Hamburgo, en Berlín, y también en Caracas.

Creo que podemos confiar en que el sueño de Oscar Todtmann continuará realizándose para todos nosotros.