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Martín Dinatale

El silencio papal y la verborragia de Cristina Kirchner

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El silencio papal luego de la reunión a solas con la presidente despertó una fuerte verborragia en Cristina Kirchner . La jefe del Estado no sólo incurrió en una interpretación personal de las palabras de Francisco , sino que también asumió posiciones de la Iglesia que en muchos casos no se condicen con la realidad expuesta por los pastores eclesiásticos.

Como es costumbre en este tipo de diálogos reservados con jefes de Estado, el Vaticano no emitió opinión alguna. Sólo dispensó el vocero del Papa, Federico Lombardi un breve comunicado en el que dijo que la presidente había llevado "el saludo del pueblo argentino" a Bergoglio por el primer año de su pontificado . Nada más.

A partir de allí, Cristina Kirchner habló con la prensa a la salida de la residencia de Santa Marta y detalló buena parte de la charla con el Papa, o mejor dicho, la parte que ella quiso dar a conocer.

Además, en un mensaje elíptico a la oposición pidió a la dirigencia que lea los documentos de la Iglesia y no se arrime a Roma "sólo para sacarse fotos con el Papa". Vale la pena detenerse en algunos de los temas que interpretó de Francisco la presidente y su contraste con la realidad y con varios de esos documentos que la jefa del Estado dijo haber leído en profundidad:

El Narcotráfico. La presidente expresó en forma tajante que el Papa no habló del problema del narcotráfico y mucho menos de este flagelo en la Argentina. "Cuando él habla de la inseguridad, menciona fundamentalmente el tema de la exclusión", expresó con una evasiva Cristina Kirchner. ¿Es necesario recurrir a tanta evasiva discursiva para admitir un problema? Quizás no haga falta que Cristina Kirchner aclare que el Papa está preocupado por el avance del narcotráfico en la Argentina porque ya lo hicieron sus obispos en Buenos Aires el 10 de marzo pasado. "Los obispos siguen preocupados por el alarmante avance del narconegocio y quieren que se tomen medidas urgentes para combatirlo", dijo el vocero episcopal, Jorge Oesterheld, al comenzar la 167 reunión de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal Argentina. Así, la Iglesia argentina volvió a reclamar al gobierno medidas concretas y urgentes para combatir el flagelo del narcotráfico.

La violencia en Venezuela. Cuando le preguntaron a la presidente si había hablado con el Papa sobre la situación en Caracas dijo: "No, se habló en general de la necesidad que toda la región se mantenga unida". Y destacó que en este sentido, la recomendación de Francisco fue que los gobiernos de América del Sur deben "estar juntos, unidos, no separarse y dialogar constantemente". No parece ser esto lo que ocurre últimamente en América latina y lo que pregona la presidente cuando menciona el caso venezolano. Sin ir más lejos, el documento de la Unasur , sustentado por la Argentina, respaldó al presidente Nicolás Maduro y no dijo una sola palabra de la persecución a líderes de la oposición. Si el papa Francisco no le habló de Venezuela a la presidente, esta debería escuchar a uno de los emisarios papales como es el secretario general de la Conferencia Episcopal de Venezuela, monseñor Jesús González de Zárate, quien hace unos días reiteró en el llamado de la Iglesia católica a que cese la violencia y se busque el diálogo para instaurar la paz en Venezuela.

Pobreza y exclusión. Al interpretar su charla de dos horas y media con el Papa la presidente dijo que Francisco "está muy preocupado por la exclusión sobre todo en los jóvenes". Pero aclaró que en ese pasaje no se refería a la Argentina concretamente. "Habla como Papa y por lo tanto nunca se refiere a casos puntuales, siempre habla en términos obviamente generales", dijo la Presidenta. Ante el silencio papal habrá que destacar en este sentido los informes del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina a los que suscribe el Papa. Allí se advierte, por ejemplo, que sólo en Capital y el Conurbano 34,9% de la población, unos 4,4 millones de personas, vive bajo la línea de pobreza. Pero para evitar casos puntuales, quizás sirva remarcar también el pasaje del Evangelio de la Alegría (Evangelii Gaudium) que escribió el propio Francisco para marcar el lineamiento de su pontificado donde señaló: "Los excluidos no son explotados sino desechos, sobrantes. Vivimos en una nueva tiranía invisible, a veces virtual, de un mercado divinizado donde imperan la especulación financiera, una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta", dice. ¿Alguna similitud con la Argentina es pura coincidencia?

Deuda y capitalismo. Cristina Kirchner dijo que el Papa le habló del "capitalismo financiero" al evaluar la situación de desigualdades. Pero en este caso sí la presidente se atrevió a interpretar que el Papa hablaba de la Argentina. "El capitalismo financiero es una distorsión de lo que yo denominaría ciertas formas de capitalismo que está sufriendo la Argentina que luego de ser el país que más deuda ha pagado en el mundo y que más se ha desendeudado estamos sometidos a un porcentaje mínimo, no representa más de 3%, de gente que adquirió bonos a precios irrisorios después de haber sido defaulteados y que pretende condicionar al 93% de los demás acreedores". ¿Acaso las palabras de Francisco son válidas en algunos casos para ajustarse al relato oficial y en otros se desechan por inconvenientes?

Está claro que el Papa no cuestionará públicamente a la Argentina porque no es su estilo y porque quiere que Cristina Kirchner culmine en forma pacífica su mandato. Pero ello no significa que Francisco desconozca la problemática de su país y objete ciertas políticas erróneas. Mucho menos implica que la verborragia presidencial logre opacar posiciones firmes de la Iglesia en relación al futuro de la Argentina.