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Graciela Melgarejo

Sí, siempre hay, hubo y habrá confusiones

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En algunos libros llamados de autoayuda (un concepto relativo, porque llegado el caso muchos de los que conocemos podrían serlo), se aconseja trabajar primero sobre nuestras fortalezas y no sobre nuestras debilidades. De acuerdo con este concepto, nuestra lengua materna, ¿es nuestra fortaleza o nuestra debilidad?

Ahora que la belleza de las matemáticas ha sido redescubierta para los argentinos por los oportunos libros del doctor y periodista Adrián Paenza, algún lingüista debería pasar al frente, en el sentido metafórico, para enseñar la belleza de saber en profundidad la lengua que nos ha sido dada, porque parece que la literatura ya no es más la gran maestra.

Tampoco lo son los medios de comunicación, por supuesto, que deben hacer un mea culpa todos los días. Sin embargo, las confusiones en las que se cae cada vez más a menudo tienen su razón de ser. Hasta el lector más avezado duda.

Por ejemplo, la doctora Diana Daich de Eidelsztein, lectora frecuente de estas columnas, escribió, el 25 de junio, el siguiente correo electrónico: “Hoy, en la columna de la última página de Espectáculos, «Con nombre y apellido», que firma El Príncipe, aparece un uso incorrecto de hubieron -«*hubieron actrices»-, error que está instalado, y cómo molesta? Y supongo que es un error, porque más adelante y en el mismo texto se usa correctamente hubo en otra frase: «Y algunos afortunados hubo»”.

Ya se ha tratado este tema aquí, y antes, también, en las recordadas columnas del “Diálogo semanal con los lectores”, de la profesora Lucila Castro. Pero como la regla primera de toda buena enseñanza es la repetición, volvemos al tema. El verbo irregular haber ocupa casi tres páginas enteras del Diccionario panhispánico de dudas (aquí, la extensión corre pareja con la calidad) por sus muchas funciones. En el primer apartado, se nos recuerda que “cuando funciona como impersonal, la tercera persona del singular del presente de indicativo, en lugar de ha, adopta la forma especial hay”. El DPD vuelve sobre esto en el apartado 4. “verbo impersonal. El otro uso fundamental de haber es denotar la presencia o existencia de lo designado por el sustantivo que lo acompaña y que va normalmente pospuesto al verbo: Hay alguien esperándoteHabía un taxi en la puertaMañana no habrá funciónHubo un serio problema (?). Puesto que el sustantivo que aparece en estas construcciones es el complemento directo, el hecho de que dicho sustantivo sea plural no supone que el verbo haya de ir también en plural, ya que la concordancia con el verbo la determina el sujeto, no el complemento directo. Por consiguiente, en estos casos lo más apropiado es que el verbo permanezca en singular, y así sucede en el uso culto mayoritario, especialmente en la lengua escrita, tanto en España como en América”.

Esta entrada de haber, en el DPD, es una preciosidad: está muy bien desarrollada y muy bien ejemplificada. Los que no tengan en su biblioteca el grueso tomo en soporte papel (848 páginas), en la edición de 2005 de la editorial Santillana, pueden ir, una vez más, a la edición en línea: http://bit.ly/VvXILq, y a la entrada en particular: http://bit.ly/1sMsa2n, y completar la lectura.