• Caracas (Venezuela)

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María Milagros Santana

La seguridad es una responsabilidad social

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El Estado tiene el imperioso deber de proteger a sus ciudadanas y ciudadanos, pero ¿quienes conformamos el Estado? Pudiéramos pensar que le corresponde solo al gobierno la responsabilidad social de la seguridad en Venezuela, pero en realidad  es  un asunto de todas y todos los venezolanos.

Existen leyes sobre seguridad social y los organismos que las deben aplicar para proteger a la ciudadanía de riesgos, en especial, los que puedan atentar contra los Derechos Humanos, como la vida. También corresponde a las venezolanas y venezolanos, que formamos parte del Estado la responsabilidad social de la seguridad en nuestras vidas. Dar paz, generar confianza, tranquilidad, sosiego es tarea de todas y todos los involucrados en nuestra sociedad. Son múltiples los factores que intervienen en el tema de la seguridad y que deben tomarse en cuenta, al momento de diseñar planes, programas, acciones y estrategias de seguridad para el país. La seguridad es un problema sociocultural y socio educativo, un problema de índole eminentemente humano y espiritual, de prevención social.

Solemos señalar hacia afuera con el dedo, con la palabra etiquetadora, con mucha ligereza, buscando un inmediato culpable a quien le recaiga la responsabilidad de la inseguridad del país, sin detenerse un poco a pensar y evaluar con objetividad la situación de la delincuencia. El por qué hemos llegado al llegadero de la descomposición social, a un callejón sin salida y nos planteamos en este punto del camino ¿como salimos de este laberinto? ¿Hacia dónde corremos? ¿Hacia dónde vamos con esta situación? ¿Qué podemos hacer para salir del hoyo? ¿Cómo lo podemos hacer y en qué medida y de qué forma podemos participar y colaborar con el gobierno todas y todos los venezolanos para acabar con el problema de la inseguridad y la delincuencia? Hay que participar, estamos a la orden con seguridad.

Se habla de la responsabilidad social de los medios de comunicación en radio y televisión, con una ley que muy poco se aplica en cuanto a prevención social y promoción de programas culturales y educativos para niñas, niños y adolescentes, entre otros incumplimientos. Pero resulta que la responsabilidad social, además de corresponderle a los medios de comunicación, al gobierno y Asamblea Nacional, Poder Ejecutivo y Poder Legislativo y demás autoridades gubernamentales, tenemos como ciudadanas, ciudadanos, padres, representantes y educadores que revisarnos sobre nuestra actuación con y ante las niñas, niños y adolescentes,  cómo estamos formando a nuestros hijos. Qué valores les estamos inculcando; qué patrones de vida y comportamientos les estamos dando; qué ven las niñas, niños y adolescentes, qué oyen, qué leen, quién los atiende, quiénes los cuidan, protegen, asisten. ¿Se aplica la Ley Orgánica de Protección a niñas, niños y adolescentes, la Lopna?

La  formación integral de nuestras niñas, niños y adolescentes, debe considerar el trato respetuoso y amable hacia las niñas, niños y adolescente, darles paz,  para que crezcan en un ambiente feliz y tranquilo. Enseñarles de humanidad, a compartir y a ser justos con los demás. Formar para y en los valores humanos, espirituales, éticos, morales y estéticos. No estamos dando, en líneas generales, los mejores ejemplos de valores a favor de la infancia y adolescencia venezolana. Qué están aprendiendo de nosotros, los adultos, en esta sociedad materialista, de  confrontaciones políticas permanentes,  descalificadora, reprendedora, enjuiciadora   e  irrespetuosa.

La seguridad en el ser humano pasa por el tamiz de un hogar sólido, bien consolidado, planificado, cálido y amoroso, con la presencia física de los padres en el hogar, respetuosos y transmisores de valores para la familia, que contribuyan la formación  de la personalidad sana, plena y feliz de las niñas, niños y adolescentes, como lo establece la Constitución. Garantizándoles cubrir sus necesidades básicas. Proporcionándoles formación cívica y ciudadana desde la infancia, que tiene que ver, en especial, con el respeto hacia los demás y hacia las leyes, normas y reglas de la sociedad. Formar para la vida, el amor y la paz.

Traer responsablemente hijos al mundo para que se sientan aceptados y queridos, esto tiene que ver con la planificación familiar y la instrucción del pueblo para el control social de la natalidad. Allí comienza la verdadera seguridad, cuando podemos traer hijos al mundo con consciencia, responsabilidad y madurez. Cuando podemos y estamos en condiciones físicas, psicológicas, económicas para poder satisfacer sus necesidades primaria, emocionales, cuidarlos, atenderlos, asistirlos, orientarlo, escucharlos,  apoyarlos,  educarlos, respetarlos y por encima de todo amarlos y demostrárselo. Concebir bajo la energía del auténtico amor y la responsabilidad consciente, de traer al mundo hijos deseados, así comenzara la verdadera inclusión en la sociedad y la paz en nuestras vidas. Así podremos dar paz, sencillamente, porque somos aceptados y hechos con amor.

¿Cuántos de los seres humanos, que habitamos el planeta, hemos sido concebidos bajo la energía del verdadero y genuino amor y la responsabilidad para traernos al mundo, cuántos hombres y mujeres planifican el nacimiento de un hijo, bajo qué y cuales circunstancias venimos al mundo? ¿Qué nos hace seres de guerra, de inhumanidad, insensibles, inconformes y malvados? Por qué el egoísmo, el individualismo, la deslealtad, la traición, el orgullo, el rencor, el resentimiento, la codicia, la ambición, la avaricia,  la intolerancia, la rabia, la envidia, el odio, la maldad, la destrucción. Por qué de la existencia de los antivalores. Allí están todas las respuestas a la inseguridad social, allí el comienzo, el germen, la semilla. El origen es de carácter humano.

En consecuencia, se deben desarrollar políticas de Estado en la  agenda política de Gobierno: Políticas de formación y educación para padres y representantes, Políticas de planificación familiar para traer al mundo hijos  deseados. Desarrollar políticas para orientar a la población venezolana en cuanto al  cuido, protección, asistencia y educación de la infancia y adolescencia. Formar a la sociedad venezolana en valores  humanos para la paz, el amor, la justicia social, la equidad, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la generosidad y el amor. Considerar de carácter prioritario, por parte del sistema educativo, que los maestros, profesores formen, dentro de sus componentes educativos, en valores para la vida,  el humanismo, la paz, la solidaridad, el amor y la justicia social, además de instruir en la especificidad técnica, formar  para la construcción del conocimiento y el desarrollo de la creatividad en función de las capacidades y habilidades de cada ser humano.

Los medios deben cumplir con la Ley de Responsabilidad social en radio y televisión colocando a la población venezolana programas culturales y educativos que contribuyan con la formación integral de las venezolanas y venezolanos, en especial, de las niñas, niños y adolescentes. Por último, por ahora, el gobierno  debe asirse de las mejores personas para hacer cumplir a cabalidad la Constitución y las Leyes con firmeza y honestidad, humildad y capacidad de servicio  y profesional, dar respuestas efectivas y eficientes a las venezolanas y venezolanos. Establecer como política prioritaria de prevención: la cultura y la educación de la infancia y la adolescencia venezolana, la formación en valores en la ciudadanía para la paz, el amor y la justicia social. Aplicar de inmediato la Ley Desarme, sin contemplación, a la población en su totalidad y que la única arma que quede en la calle, sea la fuerza del talento humano, nuestra belleza interior para dar paz y el amor expreso, entre todas y todos los venezolanos de ahora en adelante!!

Elevemos el nivel cultural y educativo de la población venezolana y veremos rápidamente a un país más culto, seguro y feliz verdaderamente. Manos a la obra, yo soy tu seguridad, tu eres la mía, cuidémonos entre todas y todos: salgamos a la vida, por el rescate de los valores perdidos, la seguridad es un asunto de vida en paz. Hagamos la paz compatriotas