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Plinio Apuleyo Mendoza

La segunda independencia

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No nos engañemos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, saben muy bien para dónde van. Como complemento y culminación de su famoso Plan Renacer, han trazado un ambicioso plan de trabajo que se extiende del año 2010 al 2014 y que han bautizado con el inquietante lema de Segunda Independencia. No es casual, por cierto, que en su caudalosa marcha del pasado 9 de abril, la Marcha Patriótica, lo haya lucido en sus camisetas.

El Plan Renacer, como bien lo saben quienes siguen de cerca los sigilosos pasos de las FARC, es un documento de catorce puntos redactado hace algo más de cinco años por "Alfonso Cano".

Enviado por él a sus camaradas del secretariado el 16 de agosto del 2008, el documento fue descubierto por los servicios de inteligencia en los computadores decomisados tras una operación militar. El plan implica un cambio radical en la estrategia de la organización guerrillera como consecuencia de los golpes sufridos durante el gobierno del presidente Uribe.

En el primer punto del documento se solicita al Secretariado hablarle a la senadora Piedad Córdoba sobre la necesidad de crear un partido del pueblo y buscar su alianza con el Movimiento Bolivariano. En los siguientes puntos, recomienda pasar nuevamente a la táctica de guerra de guerrillas, realizar un curso de misiones especiales, disponer de 5 millones o 6 millones de dólares para adquirir material de guerra y de comunicaciones, aumentar el uso de minas para detener el avance del Ejército, así como la acción de francotiradores contemplada en la Octava Conferencia de las FARC.

El documento que acompaña esta nueva forma de acción armada apareció en el año 2010 y se llamó "Plan de trabajo por la independencia definitiva" (20102014). Sus objetivos son esencialmente políticos. En efecto, se recomienda la participación en las elecciones locales de 2011 y en las parlamentarias y presidenciales de 2014. También, a título de estrategia, se busca fortalecer organizaciones campesinas y estudiantiles, construir nuevos sectores sociales (mujer, Internet, artistas, etc.) con algo más que el país acaba de presenciar: una infiltración con carácter insurreccional en las protestas sociales.

Finalmente, se recomienda la creación de medios alternativos y espacios propios en radio y televisión.

Pero el mayor interés de las FARC se centra hoy en la formación de dirigentes por medio de escuelas nacionales y la participación en lo que llaman "procesos democráticos de América Latina", por supuesto afines a su ideología. Igualmente, su batalla de ideas implica la creación de centros de pensamiento, investigaciones sociales, revistas teóricas y el diseño de una línea editorial propia.

Así mismo, en el área internacional, las FARC han diseñado de tiempo atrás una estrategia que involucra el fomento de ciertas ONG europeas y latinoamericanas por la paz y su infiltración en organismos internacionales de carácter jurídico.

Si tomamos en cuenta esta refinada estrategia política, entendemos que el proceso de paz se inscribe perfectamente en sus objetivos. Dueños de un real y oculto poder que se ha hecho presente en la justicia, los sindicatos, la educación, las comunidades indígenas y hasta la protesta social, las FARC no van a aceptar de ninguna manera sanciones penales. No sólo reivindicarán el derecho de convertirse en un movimiento político, sino que insistirán en modificar nuestro orden institucional de acuerdo con sus conveniencias.

Ante semejantes aspiraciones de las FARC, parece difícil que el presidente Santos logre, en nombre de la paz, un acuerdo válido ajeno a tales riesgos. Su brusco descenso en las encuestas lo pone en una situación muy frágil.

Frágil el Gobierno, frágil el Congreso, frágil la justicia, ¿cómo hacerle frente a la segunda independencia señalada por las FARC para el año 2014?