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Cristóbal Guerra

Un salvador, y un adiós

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Josef Martínez puede ser el hombre de las botas puestas. A sus 21 años de edad ha ido a un equipo italiano que, si no es de elite, sí es un serio competidor en cada torneo. El Torino dice muchas cosas, y Martínez, con su estilo escurridizo, su gambeta corta, su claridad para anticipar las jugadas y su personalidad desaprensiva, podría estar en la ruta de algo importante. En un momento se pensó, y se piensa todavía, que Salomón Rondón iba a ser el hombre. Pero, su viaje a Rusia para un fútbol que tiene dinero pero que no es muy tomado en cuenta por el resto de Europa, lo ha alejado del objetivo. Tal vez, quedarse en el Málaga le hubiera dado más jerarquía, pero no toda esa plata que le llega a sus cuentas desde San Petersburgo. Una de las obsesiones de la selección venezolana es reemplazar a Juan Arango; no solo futbolísticamente, que ya de por sí es empresa seria, sino en el liderazgo que impone, no obstante sus pocas palabras. Ya hay quien apuesta por Martínez como el tipo que va a recibir la heredad del capitán, y, de eso estamos seguros, Josef no va a eludir el compromiso. Pero ¿podrá?...

En un país sin ídolos, en un territorio urgido de hombres a quien seguir, Josep Martínez se erige como indispensable y como el salvador. ¿Exageramos? Sí, exageramos, como es exagerado construir una idolatría alrededor de algún venezolano que apenas comienza a despuntar. Porque una de las dificultades mayores para la Vinotinto nueva, esa que dirige Noel Sanvicente, habrá de ser dibujar una generación que siga la ruta marcada por sus antecesores. Algunos de ellos se van o están por irse, porque la edad y el gasto físico y mental no es algo que se pueda reponer, y hay dudas de la capacidad y madurez de los que llegan. Por ahí andan Rómulo Otero, Fernando “Colorao” Aristeguieta, Pedro Ramírez,  Martínez. ¿Podrán con el peso de tamaña responsabilidad? El país tendrá que creer en ellos, en su indiscutible juventud de sus veinte y pocos años, porque es lo que este fútbol ha dado. Por eso viajar a Asia, para enfrenar a Corea del Sur, Japón y Omán, habrá de ser fundamental, pues en esos días Sanvicente tendrá, con urgencia, que ir perfilando al grupo con  el que contará de aquí en adelante. La Copa América Chile 2015 será el inmediato y casi definitivo test, después que en la pasada, jugada en Argentina, el seleccionado nacional llegara con vida hasta la semifinal. Ahí se sabrá de qué están hechos los “Los buenos muchachos”, como en la película de Martin Scorsese, y será ese torneo el que hablará claro. Mientras tanto, sueños, comentarios, especulaciones, y esperar…   

Camiseta 10 toma otros rumbos. Esta será la última en El Nacional, después de 26 años y medio de publicaciones y 30 en el diario. Siempre fuimos espejo del fútbol nacional, y cuando abordamos el que se juega más allá de las fronteras, hicimos lo posible para entrelazarlo con el venezolano. Una vez le oímos decir a Rodolfo José Mauriello, uno de nuestros guías iniciales en los senderos inacabables del periodismo, que todo lo que comienza termina, y así ha de ser. En El Nacional fuimos alumnos y maestros, aprendimos y enseñamos, y hay demasiadas cosas para agradecer y recordar. Nos seguimos sintiendo parte de este diario, porque el nexo será por siempre imborrable, y porque las amistades cosechadas trascienden el ámbito del cotidiano trajinar que es hacer un periódico. Por siempre agradecidos, venga ese abrazo entrañable y amigo. Nos vemos por ahí, nos vemos por ahí.