• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Juan E. Pardinas Reforma. México

La salud de las letras

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Mientras nuestra vida política está sumida en una secuencia de estremecimientos y vergüenzas, hay otros territorios de nuestra patria que nos regalan motivos de felicidad y orgullo. La República de las Letras, como la bautizó Humberto Musacchio, es un régimen de buenas obras y novedades bienaventuradas. Mi biblioteca de fin de año tiene tres libros de tres autores mexicanos: Adiós a los padres, de Héctor Aguilar Camín; Amarres perros, de Jorge Castañeda, y En media hora... la muerte, de Francisco Martín Moreno.

Los tres libros tienen poco en común con la salvedad de que cada texto es una exploración del pasado de los respectivos autores. Los Amarres de Castañeda son los nudos y cuerdas que atan su intensísima y divertida autobiografía. Martín Moreno aprovecha la licencia libertaria de la novela para narrar cómo la vida de sus padres y abuelos chocó de frente contra lo peor del siglo XX: la Alemania nazi por el flanco materno y la Guerra Civil española por el lado de su padre. Aguilar Camín forja una épica del desamor al dibujar las líneas y fracturas que marcaron la unión y separación de sus padres.

En media hora... la muerte es una novela monumental que entreteje un caudal de historias europeas cuyas aguas se van encontrando hasta desembocar en un folclórico remanso de paz y relativa civilización llamado México. En 2014 es paradójico leer cómo, hace 75 años, tanto alemanes como españoles veían nuestro país como una especie de tierra prometida donde no había peligro de acabar en un campo de concentración o morir en un bombardeo. Los personajes y parientes de Martín Moreno son como sonámbulos que caminan con seguridad hacia el precipicio de la historia con la equivocada noción de que sus pies andan sobre suelo firme: el bisabuelo judío que supone que los nazis no le tocarán un pelo por el peso de sus negocios hasta el tío, republicano español, que sueña con asesinar a Francisco Franco para acabar pronto con la dictadura.

Las autobiografías me parecen, en general, un género literario predecible y por lo tanto algo aburrido. Pocos autores son buenos jueces de los desfiguros que se miran en el espejo de su propia biografía. Sin embargo, los perros de Castañeda son animales distintos, le ladran al espejo con la misma garra con la que juzgan al prójimo y al contexto. Es infrecuente leer en una autobiografía una frase como: “En mi potenciada megalomanía...”. También es rara la candidez de una persona que fuera del diván del psicoanálisis reconoce: “Me han intimidado muchos interlocutores... pero con nadie me he sentido tan inseguro de mí mismo...”, aquí Castañeda se refiere a Carlos Salinas de Gortari. Los Amarres perros son la narrativa feroz de un tipo con calentura por las ideas, el poder y la vida.

Adiós a los padres es la búsqueda de un enigma común a toda la especie humana: ¿quiénes fueron esa mujer y ese hombre con pasados y secretos que, ayuntados sus destinos, nos dieron la vida? Aguilar Camín le sopla a la bruma de su pasado familiar para encontrar una historia donde las figuras femeninas están hechas de convicciones y roca, mientras que la imagen paterna se forja con ausencias y sombras. Si Aguilar Camín se convirtió en escritor para escribir este libro, esa sería razón suficiente para que este texto de despedida a los progenitores ocupe un espacio importante en las letras mexicanas. Pero el libro es mucho más que eso. Es casi un nuevo género literario donde los padres no son parte de una autobiografía, sino personajes con el universo respectivo de su intimidad.

Estas líneas no pretenden hacer un ejercicio de crítica literaria. Solo quiero agradecerle a la literatura el darme una ventana distinta para mirar a mi país. La salud de las letras y la virtud de las tintas me permitieron tomar distancia de ese otro México del que hoy no quiero acordarme. 

@jepardinas