• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Arnaldo Esté

El sacudón de un gobierno disolvente

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

No sorprende que el gobierno se hubiera reducido a cambios ministeriales.  Como ya se ha hecho evidente, está apresado entre el radicalismo y las medidas que la crisis exige. No tiene fuerza ni capacidad para tomar decisiones.

Lo más relevante de todo lo anunciado es el acento en los consejos presidenciales del poder popular a los que dedica su cuadro más fiable. Además de una esperanza, es una manera de decirles a los irascibles que la revolución sigue.

Mucho ha insistido el gobierno en el poder comunal, al punto de ser el criterio de demarcación entre socialismo y capitalismo. Pero no ha funcionado.

Una comuna o una instancia de poder como esos consejos, en buena tradición socialista, serían instrumentos de trabajo y producción desde donde saldría poder político. Pero trabajo y producción van a contramarcha del clientelismo, la filantropía, el rentismo petrolero. En ese caldo poco prosperan el trabajo, la producción y el vigor político.

En lo que sí es eficiente el gobierno es en la disolución del Estado, y esta postergación de decisiones lo evidencia.

Un Estado es un sistema soberano, de organizaciones sociales, políticas, jurídicas, económicas, culturales, más o menos institucionalizadas. Genera una normativa, una manera de actuar obligatoria para todos.

En el lenguaje marxista, el Estado es una expresión de clase que hay que destruir. Suena cómico, y lo es, el gobierno ha hecho todo para acabar con el Estado, pero no como receta marxista sino como efecto inevitable de la incapacidad, la ineficiencia y una gran concentración de poder venida a menos.

Existe cada vez menos Estado y más gobierno despelotado. Una enorme burocracia empleada que perturba, con esa ineficiencia y constante cambio de normas, el funcionamiento de todo el país. No genera comportamientos predecibles, genera incertidumbre, el peor de los males: el no saber lo que nos depara el designio de una gente de magia heredada.

Seguimos en neutro. Por lo que las malas cifras sociales, económicas y de salud se seguirán agravando.

No soy economista, y ellos tendrán la palabra; sin embargo, gracias a Internet logro informaciones. (Ver un sitio bien amigable del Banco Interamericano de Desarrollo: www.iadb.org/Research/SociometroBID/atAGlanceSectorIndicators.cfm?lang=en. Venezuela aparece en los lugares medios en Latinoamérica. Incluso en desempleo está peor que varios. En todo caso, aparte de disolver el Estado, ¿qué ha hecho el gobierno?, ¿por qué tanta alharaca?, ¿para qué ha servido esta revolución?).

El coeficiente de Gini, que refiere la desigualdad y distribución de la riqueza ciertamente había mejorado en los últimos años, pero no gracias a más trabajo y menos ricos, sino a la filantropía petrolera, muy útil también para amarrar poder y votos.

Pero las cartas están volteadas y de algo se valdrá el gobierno para tomar las medidas ya muy habladas en relación con divisas, deudas, precios e inflación, abastecimiento, salud, mala educación, producción e importación, inseguridad, corrupción y la recesión que acompaña todo. Tratará de tomarlas con seudónimos y a hurtadillas, para no aupar a radicales ni seguir perdiendo votos.

Así, es difícil cambiar los rumbos, incluso cuando ese rumbo no da para más. Ni para limosnas, ni para comida barata y abundante. ¿Cómo hacer?

No, no la tenemos fácil. Tomará tiempo armar este rompecabezas (de esos de cartoncitos recortados) regado en el suelo.

Habrá que dialogar, habrá que concertar. 

arnaldoeste@gmail.com