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Luis Pedro España

El sacrificio de Leopoldo

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Estas líneas se escriben mientras Leopoldo López se entrega ante un pelotón de guardias nacionales. Como suele ocurrir con muchos de los detenidos de la persecución política, no se sabe dónde será recluido y los abogados se debaten entre lo que dicen los procedimientos formales y lo que terminan determinando las conveniencias del régimen. Ya no importa si se estaba o no de acuerdo con el llamado a las movilizaciones sin foco definido, o si son ciertas o no las rocambolescas explicaciones del gobierno sobre los detalles de su entrega y, peor aún, del fabulado y bizarro relato de su traslado. Lo cierto es que tenemos un mártir de la libertad y la democracia. Dios permita que el costo político que va a representar para ellos lo devuelva a sus familiares y a sus luchas lo más pronto posible.

El movimiento que en relativamente poco tiempo construyó el fundador de Voluntad Popular es, en nuestra opinión, el camino para que en Venezuela ocurran los cambios que nos saque de la pobreza y nos libere de la discrecionalidad de los gobernantes. La conexión con las bases sociales de nuestro país, la pedagogía social que se necesita para combatir el revulsivo sistema de propaganda que lleva años montando el régimen es el verdadero camino largo, pero fructífero, que nos permitirá pasar la página de esta oscura historia del país.

Las formas elementales como los venezolanos mayoritariamente hemos permitido este resurgimiento del autoritarismo político y el fortalecimiento de dependencia económica petrolera son producto de la poca formación política de nuestras bases sociales. El trabajo desde abajo, ese que abandonaron los partidos políticos del establishment, lo que junto con las crisis económicas de los ochenta y los noventa nos lanzó a las manos del mesianismo militarista, es una pieza fundamental para que podamos darle un vuelco civilista y republicano a nuestra realidad política, tratando con ello de encontrar las mejores políticas para el relanzamiento social y económico del país.

Ese trabajo con los sectores populares no puede ser sustituido por ninguna acción de corto plazo, golpe de suerte o acción mágico-religiosa que a veces parece que más de un asistente a marchas o concentraciones mantiene entre pecho y espalda. Lo que hasta ahora ha funcionado es el contacto con la Venezuela pobre que se traga los cuentos de quienes los gobiernan y manipulan para su propio beneficio. En ese trabajo Voluntad Popular ha sido uno de los campeones, y aunque algunos se pregunten si en estos aciagos momentos ello ha servido de algo, la respuesta es que sí. Hoy no hay un solo venezolano de buen corazón que esté feliz con la detención de un luchador social. No importa si se trata de partidarios mayoritarios y honrados del gobierno, o de quienes son simpatizantes de otros líderes de la oposición, todos sentimos un vacío en las tripas porque se han llevado detenido una parte del ejercicio de la democracia.

No nos cabe la menor duda de que tras este episodio el gobierno lleva las de perder. No importa qué tanto excuse sus actuaciones o qué tanto invente situaciones macabras desde donde trata de sacudirse su vestimenta de villano. Lo cierto es que tiene en sus calabozos lo que tarde o temprano se convertirá en uno de los vengadores del autoritarismo al que no teníamos derecho.

Que su sacrificio sirva para que el pueblo termine de abrir los ojos. Con los actos también se predica.