• Caracas (Venezuela)

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Vladimir Villegas

El rumor en tiempos de revolución

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Venezuela está inundada de rumores y desde el Gobierno acusan a quien los propague, o tan siquiera los repita, de estar prestándose a una campaña de desestabilización, enlazada con los planes de magnicidio y de destrucción de la economía… O sea, rumor con rumor se paga.

Los rumores que nos invaden por estos días son producto directo del secretismo con el cual el Gobierno maneja los asuntos de interés público, y no solamente me refiero a la salud del Presidente, su diagnóstico, su pronóstico. Si los rumores se exportaran seguramente no sería necesario acudir a la devaluación, o subir el IVA, o implantar otra vez el impuesto al débito bancario, medidas que tienen “encaletadas” en el Gobierno, según rumores que las malas lenguas han puesto a  circular. Venezuela tendría una industria boyante que no daña el medioambiente y genera pleno empleo porque todos somos buenos en eso.

La mejor medicina para matar los rumores es la transparencia, producto que escasea mucho en estos tiempos. A veces creo que la fábrica de rumores está en manos del Gobierno  y no en las de la CIA, el imperialismo o en el garaje de Álvaro Uribe. De ser así, es brillante la estrategia de mantenernos ocupados hablando pendejadas sobre la salud del comandante en jefe, “tuiteando” o “retuiteando” cuanto se le ocurre a Marquina, el médico, no el diputado, o a Cochez. ¿Será que estos tipos trabajan pal proceso? ¿O lo hacen de gratis?

Es impresionante cómo buena parte del día se nos va en eso. Y dígame en mi caso, que por razones familiares soy requerido para confirmar o negar todas las especies que circulan, por más necias que sean… La cosa es medio torturante. Pero bueno. Me pongo filosófico y pienso que “sólo sé que no sé nada”. Aunque usted no lo crea…

Como es imposible que cesen los rumores, porque ya son parte del alma nacional, les recomiendo que hagamos el difícil ejercicio de propagar aquellos que nos suban el estado de ánimo, o que al menos nos diviertan un poco. Y les dejo unos cuantos, para predicar con el ejemplo:

“Parece que ya no hay malandros en las policías”

“El cemento va a bajar de precio y se va a conseguir sin problemas”

“En dos meses habrá sobreproducción de papel higiénico”

“El puerto de La Guaira está lleno de contenedores, a su vez repletos de vehículos que vienen a mitad de precio”

“Van a revaluar el bolívar para que sea fuerte de verdad”

“Parece que van a eliminar el impuesto al valor agregado”

“Diosa  inaugurará  una tienda de ropa para  nudistas”

 “Se casa Benedicto”

“Van a dar un bono compensatorio a quienes acumulen más de quinientos kilómetros en marchas y caminatas” (que no sean de la MUD)

“La Academia Bolivariana de Lenguas va a eliminar los signos de interrogación para acabar con la preguntadera”

“Van a fusionar los cestatickets con los cupos de Cadivi”

“Prohibirán el uso de los megáfonos  a colectores de camionetas, fruteros y buhoneros”

“Detuvieron en Fuerte Tiuna al primo de la cuñada del sobrino de la hija del hermano del coronel retirado que le contó a un funcionario de la DIM sobre un alzamiento que están impulsando los generales de la promoción de 1936”

“Colocarán  detectores de rumores en las entradas de canales de televisión, emisoras de radio y medios impresos”

“El Gobierno va a instalar un cerco eléctrico en las talanqueras”

“Tomar café, usar pasta de dientes, fregar con lavaplatos en crema, buscar repuestos de vehículos, quejarse por la inseguridad y creer en rumores es nocivo para la salud, tumba el cabello y todo lo demás”

“Van a nombrar a Nelson Bocaranda como nuevo director del Sebin”

“Súmate va a supervisar las primarias del PSUV”

“Se levantó, caminó por los pasillos, saludó  a todos, habló un rato y se acostó de nuevo”.  Ese vecino sonámbulo no tiene remedio…