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Alberto Krygier

No resignarse

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Hay una manera de contribuir al cambio, y es no resignarse.

Ernesto Sábato


El filósofo americano Richard Rorty afirma que cuando reflexionamos sobre el futuro del mundo siempre pensamos que éste se encontrará en el lugar donde estaría si continuase con sus movimientos en forma directa. No consideramos ni nos damos cuenta de que éste no se mueve en línea recta sino en curvas, y éstas cambian de dirección frecuentemente. Para tratar de predecir el futuro es necesario conocer y entender el pasado y el presente. En Estados Unidos se dice que no importa de dónde se viene, sino adónde se va. Realmente, el futuro no es predecible. Pero sí podemos tratar de dirigirlo, sí podemos organizarnos, establecer nuestra estrategia e implementarla con éxito.

Max Weber aseveraba que “hay que intentar lo posible para lograr lo imposible”. Lamentablemente, nuestras instituciones no se enfrentan con eficacia a los tiempos sociales, económicos, políticos, de globalización, y a los adelantos técnicos y científicos. A Honoré de Balzac se le atribuye esta frase: “En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte”. Sería un milagro conseguir curtir nuestro corazón, en todas sus dimensiones. Quizás si se consiguiera la colaboración entre el Gobierno y la empresa privada, se lograría una visión más constructiva de nuestro futuro.

La educación es la mejor inversión para crear sociedades prósperas, saludables y equitativas. Es necesario que los profesores, especialmente en las universidades, den prioridad y orienten sus enseñanzas a las innovaciones, la creatividad y el conocimiento, atendiendo al mismo tiempo las necesidades, reclamos y sueños de los estudiantes del futuro, los que serán responsables del desarrollo del país.

Las prioridades iniciales de un proyecto educativo deberían ser lograr que todos los niños vayan a la escuela, mejorar la calidad de la educación y promover valores, insistiendo en la formación de buenos ciudadanos que sepan convivir con justicia en una comunidad política. Así mismo, no hay que perder de vista la necesidad de preparar a los jóvenes para que puedan insertarse en el mercado laboral una vez concluidos sus estudios.

Se está observando en nuestros países una mayor preponderancia de las empresas del Estado o relacionadas, conectadas con las más prósperas industrias del país. También en Estados Unidos una nueva plutocracia de los superricos está surgiendo. La clase media, entre nosotros, está decreciendo debido a la reducción de la producción industrial, el efecto de las expropiaciones y las nuevas tecnologías, que implican la eliminación de trabajos de cuello blanco al pasarlos a los propios consumidores. Por otra parte, no se están desarrollando significativamente nuevas tecnologías, ni se presta el apoyo debido a las innovaciones.

Una de las áreas que requiere más atención es la búsqueda de un nuevo modelo productivo, por ejemplo, agriculturas, fábricas etc., en adición al sistema dirigido exclusivamente a la industria petrolera. Es de opinión común que tenemos que hacer un esfuerzo considerable en materia de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I). No olvidemos que son los países que invierten en investigación los que tienen mejores posibilidades de desarrollo y los que mantendrán posiciones de liderazgo mundial en el futuro. Igualmente, es indispensable fomentar el papel de las empresas privadas productivas nacionales y extranjeras como ejes fundamentales para la prosperidad y el progreso, principalmente de los trabajadores y de la clase media. Un país sólo sale adelante en el largo plazo si todos pueden compartir los beneficios obtenidos. Un gobierno democrático se basa en una sociedad civil proactiva y dinámica, con instituciones capaces, eficientes, éticas y emprendedoras. Lamentablemente, éstas no abundan entre nosotros. El reto es no resignarse y lograr un gobierno eficiente y efectivo.