• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

SJ. Luis Ugalde

Para rescatar la Democracia

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Todos los venezolanos tenemos la obligación de defender la Constitución y la democracia (artículo 131) que vienen siendo violadas sistemáticamente desde el poder. Me atrevo a afirmar que no menos de 80% quiere rescatarlas en una república de pluralidad solidaria y de justicia social. Todo demócrata responsable (opositor o gobiernista) debe salir en defensa de la Constitución violada, de los derechos humanos pisoteados y de la democracia enajenada; no basta ser espectadores ni limitarse a hacer cábalas y adivinanzas sobre lo que va a pasar. En mi opinión, el liderazgo democrático se redefine y legitima ahora en la defensa y liberación clara y contundente de la república apresada, sin dejarlo para mañana o para otros, pero entendiendo la complejidad de los cambios y la necesidad de una visión integral en la que la mayoría de la población se activa para lograrla democráticamente por su  futuro y el de sus hijos.

Importantes elecciones legislativas en 2015. Para que la democracia las gane con rotundidad hay que hacer tareas claves y vencer vicios, lograr árbitros y procesos electorales confiables y unificar candidatos plurales. Pero además en el año y medio de aquí a la elección parlamentaria, son necesarios cambios decisivos en el Ejecutivo para un nuevo modelo político según la Constitución y que logre indispensables acuerdos económicos de largo aliento y un flujo de inversión privada nacional e internacional, al tiempo que se fomente la libre creatividad corrigiendo la actual ruta totalitaria que lleva al desabastecimiento, inflación y desempleo.

Sé que es de mal gusto citarse a uno mismo, pero es peor callarse por razones estéticas. Por eso, repitiendo lo dicho en mis “Sueños, sueños son”, recuerdo los pasos que deben darse desde el lado del gobierno y que deben ser exigidos con unidad y contundencia desde la oposición democrática. Unidad que está por hacerse.

1.- “Libertad para todos los estudiantes, alcaldes y demás presos políticos y para los exiliados”.

2.- “Rescate de la democracia con la separación de poderes públicos y con la selección democrático-constitucional para los cargos”.

3.- “Eliminar la criminalización de la oposición y el uso del poder judicial para perseguir a los opositores y absolver a los amigos”.

4.- “Combate frontal de la ineficiencia, corrupción e incompetencias gubernamentales y transformación del pobrísimo nivel de gestión pública”; causa de la pérdida de decenas de miles de millones de dólares con delitos graves.

5.- Despartidización de la Fuerza Armada, cumplimiento de los artículos 328 y 330 (“sin militancia política”) y valoración de su misión democrática.

6.- “Combate integral contra la violencia y la inseguridad”.

7.- “Cultivo del reencuentro nacional”, con diálogo civilizado imprescindible en toda democracia plural.

8.- Apuesta total a la calidad educativa plural con esfuerzo conjunto entre Familia, Estado y Sociedad. Nivelación hacia arriba de la educación de los más pobres y nueva valoración social de los educadores. Políticas públicas comunes con pluralismo, descentralización y autonomía en la ejecución. Financiamiento estatal garantizado y fomento de aportes voluntarios de familias, empresas y fundaciones.

9.- Pronta sustitución de las políticas oficiales que estimulan la corrupción y empresas de maletín, que llevan al desabastecimiento, a la inflación y al gigantesco endeudamiento público, con parálisis de la iniciativa y la inversión privada. Solidaridad con políticas sociales para compensar los efectos duros de las medidas inevitables para cortar esta dilapidación.

10.- Libertad de opinión e información sin monopolio ni control partidista-gubernamental y sustitución de la propaganda oficial que trata de ocultar la realidad por una llamada a toda la población a sincerar nuestra tragedia y resolverla.

Son cambios del Ejecutivo (y en él) que tienen que hacerse en los próximos meses para empezar a mejorar. En primer lugar en este año y medio, y no en las elecciones presidenciales de 2019, se juega el presente y futuro de la democracia. Lo pide a gritos casi toda la sociedad. El liderazgo de la oposición debe exigir y exigirse con unión y tenacidad para que esos temas se “conviertan en una formidable fuerza interior que movilice a millones para superar exclusiones y lograr esperanzas”. Los meros espectadores son cómplices del desastre nacional.