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Guillermo Martínez

No repetir la historia

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Un buen amigo de casi medio siglo incluye la frase de George Santayana al final de todos sus correos electrónicos. Vale la pena recordar la frase cuando los que buscan un acercamiento con Cuba presionan al presidente Barack Obama para que facilite aún más los viajes a Cuba y el comercio con la isla. No piden más porque saben que el Congreso está en contra de levantar el embargo. 

La última en unirse a la pelea es la ex primera dama, ex secretaria de Estado y candidata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, quien en su recién publicado libro dice que el embargo a Cuba “impide cumplir nuestra agenda en América Latina”. 

Uno bien podría preguntarle a Clinton de qué agenda ella habla. Eso no sería justo porque Estados Unidos no ha tenido una política clara y consistente con respecto a América Latina hace muchas décadas.

Lo que más preocupa de lo que dicen Clinton, académicos y algunos millonarios cubanos es que ninguno de ellos en sus propuestas hablan de lo que Cuba ha hecho en el pasado cada vez que Estados Unidos intenta mejorar las relaciones con la isla gobernada por los hermanos Castro. 

Desde que comenzó el nuevo intento de mejorar las relaciones, Cuba ha reaccionado con violencia en contra de los disidentes. En mayo de este año, la Comisión Cubana para los Derechos Humanos ha reportado la detención de 1.120 disidentes en mayo. Más que en ningún otro mes, salvo diciembre del año pasado cuando detuvieron a 1.123 personas. Las detenciones conllevan sus buenas palizas y un constante hostigamiento. 

“En los primeros cuatro meses de este año el Gobierno ha arrestado a 3.821 personas, lo cual constituye un incremento enorme desde que Raúl Castro asumió la presidencia de Cuba”, de acuerdo a lo que dicen los principales grupos de derechos humanos en la isla. 

Entre los nuevamente detenidos se encuentran muchos de los más conocidos activistas prodemocracia en Cuba. Ahí están: Jorge Luis García Pérez, más conocido como “Antúnez,” su esposa, Yris Pérez Aguilera, y la vocera de las Damas de Blanco Berta Soler, y su esposo, Ángel Moya. 

Antúnez, quien ya cumpliera 17 años en una cárcel cubana por ser un prisionero de conciencia, ha sido golpeado, detenido y hostigado frecuentemente. Esta vez, sin embargo, lo interrogaron y lo lanzaron contra la pared, lo ahorcaron hasta que perdió el conocimiento y le inyectaron una sustancia desconocida. 

Pero además, esta vez no lo soltaron. Él y su esposa continúan presos. El gobierno cubano ha dicho que los va a juzgar por haber firmado junto con otras 830 personas un documento rechazando los esfuerzos en Estados Unidos por mejorar las relaciones diplomáticas con Cuba. Antúnez y su esposa no son los únicos. 

Miembros de otras dos organizaciones –la Unión Patriótica Cubana y las Damas de Blanco– fueron juzgados en Santiago de Cuba el viernes de la semana pasada. El juicio duró 12 horas y les dictarán la sentencia el 1 de julio. 

La organización Reporteros Sin Fronteras dicen que Cuba ha aumentado la represión en contra de los periodistas independientes que tratan de informar lo que el Gobierno oculta. 

Christophe Deloire, secretario general de la organización, dijo en un comunicado que los métodos utilizados en Cuba cada día eran más brutales. Específicamente mencionó el caso de Roberto de Jesús Guerra Pérez, el jefe de Hablemos Press, quien fue golpeado en público. 

Así es cómo Cuba responde a los que quieren mejorar las relaciones con el régimen comunista. La historia se repite. 

El presidente Jimmy Carter, quien negociara la apertura de las secciones de intereses en La Habana y en Washington, pensó que eso mejoraría las relaciones entre los dos país. 

Cuba respondió mandando miles de tropas a pelear en África y abriendo el puerto del Mariel a todos los que quisieran abandonar la isla. El daño político que esto le ocasionó a Carter fue enorme. 

Algo parecido le ocurrió al presidente Bill Clinton cuando trató de mejorar las relaciones con Cuba. La respuesta del gobierno cubano fue derribar dos avionetas de Hermanos al Rescate en aguas internacionales matando a cuatro personas. 

Y ahora Cuba tiene a Allan Gross en un calabozo, con una sentencia de 15 años por haber llevado teléfonos satelitales a la pequeña comunidad judía en la isla. El Gobierno cubano quiere canjear a Gross por tres de los cinco espías cubanos que todavía están en cárceles americanas condenados por espiar en los Estados Unidos. 

Así que ya saben. Clinton tiene razón. Levantemos el embargo y a prepararse para el palo que Cuba nos va a propinar. La historia dice que viene con fuerza. Eso es lo que siempre ha hecho el Gobierno de La Habana.