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Eli Bravo

La receta de la felicidad del papa Francisco

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Inspirulina

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Vivir y dejar vivir. Entregarse a los demás. Disfrutar del tiempo libre con los niños. Estos son tres de los ingredientes para la felicidad que el papa Francisco compartió en una entrevista con la revista argentina Viva del diario Clarín. Una receta clara, sencilla y efectiva donde hizo más énfasis en palabras como paz y amor que en Dios. Quizás porque donde hay paz la experiencia de lo sagrado es evidente.

“Anda adelante y deja que la gente vaya adelante” es el proverbio romano que el papa usa para ilustrar el primer paso hacia la felicidad. Él habla de dos movimientos: uno hacia la interioridad y otro hacia el exterior al darnos a los demás. “Si uno se estanca en este movimiento corre el riesgo de ser egoísta”, señala Francisco, “y el agua estancada es lo primero que se corrompe”.

También recomienda vivir de manera serena. Remansadamente es el adjetivo que utiliza. En lugar de vivir como un torrente impetuoso, asunto natural sobre todo en la juventud, su sugerencia es fluir como el agua calma, con bondad y generosidad.

Compartir los domingos en familia, disfrutar del tiempo libre sanamente y jugar con los niños son otros consejos. El papa, quien suele advertir sobre los efectos del materialismo, invita a los padres a pasar tiempo con sus hijos y apagar la televisión a la hora de cenar. “El consumismo nos llena de ansiedad y se traga nuestro tiempo. Esto nos impide compartir con otras personas”.

Hablando de religión insiste en la importancia de respetar las diferencias. En lugar del proselitismo, sugiere enseñar con el ejemplo y abrir diálogos genuinos. Esto, en tiempos de fundamentalismos de toda índole, es una regla de oro.

¿Prisionero de los malos pensamientos? Francisco recomienda soltarlos rápidamente para llevar una vida más sana. “Si necesitas hablar mal de otros es una señal de baja autoestima. Esto significa que la persona se siente tan abajo que en lugar de elevarse desea tumbar a los demás”. “Construimos el mundo con nuestros pensamientos”, afirma Buda en el Dhammapada, y si los pensamientos que cultivamos son tóxicos, nos envenenamos.

Fiel a sus hábitos franciscanos, la naturaleza no queda por fuera en su receta. Respetarla es fundamental y aquí lanza una pregunta clara: si la humanidad destruye la naturaleza, ¿no está cometiendo un suicidio? En muchas ocasiones el afán de lucro lleva a decisiones que rinden mayores ganancias en detrimento del equilibrio natural. Esto es un atentado contra nosotros mismos porque estamos conectados con el medioambiente, con todos los seres y los elementos.

Cierra el recetario la importancia de proveer trabajo a los jóvenes y hacer un esfuerzo constante por la paz. El nombre del Santo Padre se mueve como candidato al Premio Nobel de la Paz, ante lo cual marca distancia. “Es un tema que no entra en mi agenda. Nunca acepté doctorados y esas cosas que ofrecen, sin despreciar. Ni se me ocurre pensar en eso y menos voy a pensar qué haría con esa plata, con toda franqueza”.

¿Cuáles de estas recomendaciones puedes sumar a tu vida ahora para ser más feliz? La felicidad no se alcanza con metas, reconocimientos o riquezas. Es un asunto cotidiano, de hábitos y acciones. Su Santidad lo tiene muy claro. Como también intuyo que conoce el poder de una vida alineada con la felicidad, pues así la conexión con la divinidad y lo sagrado se convierte en asunto de todos los días.