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César Pérez Vivas

La rebelión de Nicolás Maduro

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El Presidente de la República, Nicolás Maduro, están en abierta rebelión contra la Asamblea Nacional. Ha tomado el camino de desconocer al Poder Legislativo Nacional. Para cometer tamaño delito, cuenta con la cooperación de los integrantes de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, quienes a través de sentencias, buscan revestir de legalidad,  la brutal escalda que se ha lanzado contra el más legítimo de los poderes del Estado.

La rebelión se ha convertido en un acto continuado, y se ha agravado con una sistemática política de hostigamiento y vilipendio contra él mismo, y contra sus integrantes.

La cúpula del castro chavismo se acostumbró a ejercer el poder sin control alguno, porque después de la Asamblea Constituyente del 1999, que les permitió tomar el control absoluto de todos los poderes del Estado, habían actuado sin que nada ni nadie les exigiera cuentas; y los poderes que estaban en la obligación ética, jurídica y política de hacerlo, eran simples vasallos de una camarilla que se dedicaba a saquear las riquezas de la República, a destruir su economía y a mancillar su dignidad.

No hay un solo acto del Poder Legislativo que haya sido acatado por el ejecutivo nacional. Sus integrantes se niegan a acudir a las comisiones parlamentarias para rendir informes, y en consecuencia, cumplir con el mandato del artículo 187, numeral 3 de la Constitución Nacional. El jefe del gobierno usa el estado de excepción de manera fraudulenta, desconociendo el mandato de la carta magna que le exige el consentimiento del poder legislativo.

Para que no quede duda del desconocimiento al Poder Legislativo, el Presidente decidió violar  el artículo 187, numeral 6,  que faculta a la Asamblea Nacional a aprobar el presupuesto de la República; y ahora anuncia que el mismo será aprobado “por el pueblo”, con lo cual,  simplemente,  ha decidido poner en vigencia esta importante ley, impulsado por su particular interés y visión, como si el país fuese su hacienda particular, y como si la evolución política y jurídica de la nación no hubiese generado suficiente conocimiento y experiencia, para establecer clara e indubitablemente como se definen y administran los recursos financieros del país.

No hay duda de que la cúpula del poder no quiere que el país conozca el inmenso desorden de las finanzas públicas. No quiere que los ciudadanos se enteren de la forma fraudulenta e irresponsable como administran los recursos que son de todos los venezolanos. Están empeñados en mantener como una caja oscura todo lo relativo al gasto público, y sobre todo el irresponsable y criminal proceso de endeudamiento al que han sometido al país.

Una Asamblea Nacional no sometida a los designios de la camarilla roja en el poder, constituye un elemento que les impide hacer el trámite legislativo de la aprobación presupuestaria, un mero formalismo. Saben que el presupuesto va a develar sin posibilidad de excusa, el tamaño de la destrucción que han producido en las finanzas públicas, pero sobre todo, va a quedar documentado como el único interés que les mueve, es el de atornillarse al poder, y para nada gobernar, es decir, atender y buscar solución a los dramáticos problemas que nos aquejan.

Para rebelarse contra el poder legislativo, el Presidente se vale de los integrantes de la Sala Constitucional, y del control del aparato militar. Ello no lo exime de su responsabilidad.

Sin pretender un estudio especializado desde la perspectiva del Derecho penal, creo que el Presidente está desarrollando una conducta que encuadra en el supuesto de hecho del artículo 144, ordinal 1 del Código Penal.

Dicho tipo penal, está enmarcado en el título denominado: “De los delitos contra los Poderes Nacionales y de los Estados”. Significa esto que las conductas aquí descritas, aunque señalen “al gobierno”, deberá entenderse por gobierno, todas las ramas del poder público nacional o estadal. Por eso se les llama “Poderes Nacionales”.

El Código Penal señala textualmente:

De los delitos contra los Poderes Nacionales y de los Estados

Artículo 144.-Serán castigados con presidio de doce a veinticuatro años:

1.- Los que se alcen públicamente, en actitud hostil, contra el Gobierno legítimamente constituido o elegido, para deponerlo o impedirle tomar posesión del mando.

¿Puede alguien dudar que el Presidente Nicolás Maduro no está “alzado públicamente contra la Asamblea Nacional? ¿No es público, notorio y comunicacional que tiene una “actitud hostil” contra un poder nacional legítimamente constituido”?. ¿No ha señalado en reiteradas ocasiones que esa Asamblea Nacional no la acepta, y por lo tanto la está deponiendo en la práctica?

Es un tema que merece un estudio más detallado, y la elaboración minuciosa de un expediente que permita evaluar las palabras hasta ahora pronunciadas por el Sr. Maduro, y los hechos ejecutados, para que la propia Asamblea Nacional proceda en consecuencia. 

De lo que no tengo duda es que el Presidente Maduro está en abierta rebelión contra el Poder Legislativo de la República.