• Caracas (Venezuela)

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Ronald Nava García

Una quinceañera pide opiniones

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Ya les digo que en un río crecido, como el que surca desde hace algunos años los medios impresos y también los digitales, nadie puede pretender salir ileso sin hacer algún esfuerzo que asegure la navegación o alcance la orilla, por lo que la Defensoría de los Lectores tendrá que hacer algunos cambios en tal sentido.

En los casi 15 años de existencia que tiene la oficina muchas cosas han cambiado en nuestro país y en nuestro periodismo. Si lo dudan levanten la vista y miren en redondo. Hoy en día El Nacional es otro, distinto al diario que fue, y eso aconseja, con cierto apuro, adaptar la defensoría a los tiempos que corren.

Una plataforma editorial con numerosos medios impresos y digitales, redes sociales e interconectividad global, dispositivos móviles sorprendentes son sólo algunos de los hechos puntuales que separan al diario de hace 15 años del actual, que la cosa va mucho más allá, hasta llegar a una sociedad de nuevos usos, hábitos y costumbres.

El acomodo, la adaptación de las defensorías de los lectores a estos cambiantes tiempos apenas comienza. Inclusive puede uno decir que diarios de importancia y presencia global se debaten entre dudas y caminos a seguir. ¿Cambiar?, claro, por supuesto, pero ¿cómo? ¿Hacia dónde? Cree uno que no hay certezas, salvo aquellas que muchas veces son dejadas de lado por obvias, que es una de las grandes trampas eternas en cuanto a comunicación se trata: obviar lo obvio.

Dentro de esas certezas hay una estelar, sintetizada en una frase del maestro de periodistas Javier Darío Restrepo al referirse al defensor de los lectores: “En las redacciones, como en el interior del ser humano, esta persona-conciencia no impone ni prohíbe, no sanciona ni premia, solamente comunica en silencio con voces que no siempre se oyen, pero que recuerdan qué es lo que debe hacerse. Esta es parte de su tarea, la de ser conciencia del medio y se acerca a la utopía de su acción cuando actúa a través de sus variadas funciones, como la conciencia del derecho de los lectores a la información”.

Estas palabras de Restrepo son esenciales para el planteamiento que someteremos a la aprobación del editor Miguel Henrique Otero, pero esas ideas, para estar medianamente acabadas, necesitarán de la opinión de los lectores, de sus inquietudes, de sus visiones, de sus aproximaciones. Por ello los invitamos a colaborar a que nos escriban o se comuniquen por los canales disponibles, de la forma que consideren pertinente. Les pido que no le tengan miedo a sus propias ideas, a sus requerimientos, a sus inquietudes, cualesquiera sean ellas. Hágannoslas saber.

En estos tiempos que corren, de interconectividad desatada, de aspiraciones de participación con fines ciudadanos, de hacer cosas entre todos, la participación lectora es esencial. Sabemos que muchos lectores se comunican directamente con periodistas, coordinadores y jefes editoriales para plantear desde reclamos hasta felicitaciones. Ahora los invitamos a que nos inunden de ideas, inquietudes, sugerencias y cualquier otro planteamiento que pueda prestarle músculo y fuerza a la tarea de renovar a la próxima quinceañera que será la Defensoría de los Lectores. O así.