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Nicmer Evans

Y el queso que había en la mesa también se lo comió

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Wilfrido Vargas seguramente no se sentirá alagado por usar la letra de una de sus más populares canciones para describir lo que hoy hace el presidente Maduro, con los derechos conquistados durante el gobierno de Chávez.

No puedo más que manifestar mi mayor indignación cuando veo por ejemplo a la ministra para Las Comunas y Movimientos Sociales, Isis Ochoa, reclamarle a la gente con qué derecho se consumía aceite de oliva sirio a 70 Bs., en una ejemplificación muy clara de lo que ella piensa y que fue incapaz de expresárselo al presidente Chávez en su momento, cuando veía justo el hecho de que incluso el pobre pudiese consumir algo sano y de buena calidad. Ahora resulta que Isis, así como Maduro, demuestra su talante neoliberal, en una versión indignante, ya que en nombre de Chávez, lo aplican pintado de rojo.

Maduro así lo hace. Nos dice que los Clap garantizarán la alimentación ante la guerra económica y miente descaradamente, al punto de que sus propios ejecutores de la política tienen que salir a desmentirlo al rato, diciendo que los Clap no son para todo el mundo ni son para siempre.

Maduro, que habla de socialismo y democracia, torpedea e impide intencionalmente el desarrollo de un derecho constitucional como es el Referendo Revocatorio, y además destruye el poder adquisitivo de la gente, haciendo de nuestro salario sal y agua, pero protegiendo a nuestros acreedores de la deuda externa, garantizándoles dólar a dólar el pago puntual en sacrificio de nuestros medicamentos y alimentos, y esa mierda, así como suena, es neoliberal aquí y en Marte.

Creo que es hora de dejarnos de sutilezas y recomendaciones a un gobierno que niega negociaciones con la oposición, es incapaz de sentarse con sectores de izquierda, como Marea Socialista, para analizar sus propuestas de salida a la crisis, pero se excita cada vez que se reúne con Shanon o Kerry, en conversaciones que nunca se sabe en que terminan y mucho menos se conoce su agenda.

 

Wilfrido, nos dice en esa popular canción que:

 

¡Qué barbaridad!
Lo que tú me has hecho
entregarte a otro
en mi propio lecho...

 

Y no queda mejor ese reclamo, a quien acompañó el lecho de Chávez, hoy desmantela las misiones, acabando poco a poco pero de manera sistemática con conquistas revolucionarias, que aunque no son socialistas, sin embargo garantizaban una política de redistribución de la renta petrolera, que nunca se logró estabilizar con producción propia y alterna a la renta, para que fuesen conquistas sólidas en el tiempo.

Y para rematar, Maduro pretende entregar el 12% de nuestro territorio a las trasnacionales gracias al decreto ya promulgado del Arco Minero. Entonces, diría Wilfrido...

 

Y el queso que había en la mesa
también se lo comió
¡Ese barbarazo
acabó con to!

 

Lo peor es que mientras todo esto pasa, Alcedo Mora, desaparecido ya casi un año por haber denunciado corrupción, hoy descansa en los brazos de la desidia de los derechos humanos de un gobierno que parece haber sido la inspiración de Wilfrido para esta canción.

Mientras tanto, desde Margarita Ramos Allup, en nombre de la democrática Asamblea Nacional, le niega el derecho de palabra solicitado por Marea Socialista en plenaria y que tiene 4 meses sin respuesta formal. Desde una rueda de prensa afirma que la Asamblea no es palestra para protagonismos políticos.

Otro bárbaro, Ramos Allup que junto a Maduro, Wilfrido les terminó repitiendo:

 

Y el queso que había en la mesa
también se lo comió
¡Ese barbarazo
acabó con to!