• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Henrique Salas Römer

La protesta y la verdad

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Comienza a imponerse la verdad.

Un primer análisis del tracking de IVAD, contentivo de dos etapas del mes de marzo, produce cierto desconcierto. Más de 75% del país responsabiliza al gobierno de la situación económica (escasez, inflación, desempleo), pero a 50% de la población no le agrada la protesta. ¿Cómo interpretarlo?

Estudios cualitativos realizados recientemente sugieren una explicación. Los segmentos menos radicalizados sienten incomodidad ante la protesta y, si bien reflejan descontento en lo socio-económico, su reclamo aún no es suficientemente visceral.

Quien lea superficialmente las cifras de IVAD, sin embargo, pudiera llegar a la conclusión de que Maduro aún tiene margen de maniobra y Leopoldo y María Corina jugaron en posición adelantada. ¿Será así?

Es bien conocida mi interpretación de los hechos. La protesta estalla inicialmente en Táchira y se extiende a toda Venezuela, en el marco de la onda expansiva que produjo el horrendo asesinato de Mónica Spear. Sin embargo, el hecho de que trascurridos dos meses, la protesta se mantenga tercamente viva, apunta a un reclamo de justicia y a profundas razones de orden existencial.

El segmento más radical de la protesta se niega a cualquier diálogo y con innegable valentía centra su reclamo en un tema único, la libertad.

Hay quienes argumentan que la posición que encarna Capriles, dada a esperar que aflore el descontento popular, es la correcta. Agregan que la protesta se disparó a destiempo. Pero, ¿acaso se puede predecir un terremoto? O, para ser diáfanamente francos, me asaltan dudas, ¿acaso tienen razón?

La dinámica política es compleja y con frecuencia impredecible. Sin embargo, dos hechos pueden muy pronto producir el desenlace. El primero es evidente. La Protesta, así, con P mayúscula, sigue encendida. Y si se analiza en detalle el tracking de IVAD, se observa de una semana a otra un salto importante en favor de la misma. También crece, es visible, la ola de protestas en las zonas populares.

Pero hay un segundo disparador que se ve venir. Todos los indicadores apuntan a que el país entrará muy pronto en un estado de “severa descompensación”.

El andamiaje que conduce al abastecimiento: la producción, la importación de alimentos, medicinas, materias primas, maquinarias y repuestos; el transporte terrestre, la comercialización y, finalmente, la debacle financiera del Estado, todo, absolutamente todo, está conduciendo a una desarticulación orgánica de la sociedad, lo que, en términos médicos, se define como una severa descompensación. Y si esta se produce, montada sobre la llama viva de la protesta, la situación se tornará inmanejable.

No quiero anticipar un estallido, aunque 2/3 partes de la población lo vea probable (encuesta Keller), pero un cambio de gobierno sí que se puede vislumbrar. Luego vendrán otras luchas.  Luchas muy cruentas, a no dudar.

Pero la democracia regresa. Con el clamor por la justicia, comienza a imponerse la verdad.


 @h_salasromer hsr.personal@gmail.com