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Jonathan Reverón

Otra protesta sin permiso

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“Alguien azota a un hombre y no llora”.

Rafael Cadenas.

Ocurrió la noche del jueves 24 de abril en la plaza Bolívar de El Hatillo, a la misma hora de la sentencia del TSJ. Se dieron cita habituales transeúntes, gentes de otros municipios, fanáticos del homenajeado, estudiantes en ejercicio y recién graduados. También, sentado en un banco de la plaza, como un viejo de plaza más, el honrado en cuestión: Rafael Cadenas, como si no fuese con él.

Cuatro jóvenes poetas leyeron con la plaza a oscuras. La poesía requiere la soledad, y parte de su fórmula es el silencio, al haber sonido la ausencia intencional de luz colaboró con la atmósfera requerida. “Tú y el libro, el libro y tú, más nada”, dijo Natasha Tiniacos. La estatua en medio, nosotros alrededor y los poetas leyendo textos de Cadenas, más nada.
“En buena medida, el juicio de la historia es el tótem que toman profundamente en serio incluso los caudillos sanguinarios, de cinismo suspendido al imaginar las sentencias del porvenir”, escribe Carlos Monsiváis en su ensayo Aires de familia (Anagrama, 2000).

Fue, además, una noche que conspiró contra el poder. La poesía fue otra vez Goliat, cuando Alejandro Castro leyó su “Canto a Bolívar”: “No puedo perder la oportunidad de leer este poema mío, en este escenario”:

Ahora que todo lleva tu nombre, Bolívar,
y no es metáfora,
vamos a poner las cosas en su sitio.
A Miranda no lo mató el bochinche sino tú.
Y Colombia se hizo grande ahíta de miserias.
Y el Olimpo que levantamos,
en alabanza para que tú reinaras,
es una barrida interminable.
Y ahora,
que te ha dado por resucitar o reencarnar,
no hay un alma que no sea alérgica
a tu nombre y eso, Bolívar,
tampoco es una hipérbole.
Tu nombre es una coartada,
un sucio billete que nada vale,
una plaza cualquiera repetida,
una esquina.
Tu nombre es un país sin mar,
el pico más alto de la cordillera más pobre/ del planeta.
La única gloria en tu nombre, Libertador,
es una avenida sonora de tacones
talla cuarenta y seis.

Y así, sentimos haber participado en una protesta sin permiso.